1. Jemeel Moondoc, The Zookeeper's House (Relative Pitch)
Saxofonista injustamente olvidado con largos periodos de silencio discográfico, este es su primer registro al frente de una banda desde hace más de una década. A medio camino entre el bop y el free y con notable querencia por el blues. Un par de temas en quinteto con Roy Campbell en su última grabación y Steve Swell, otros dos en cuarteto con Matthew Shipp en estado de gracia y para cerrar una escalofriante balada a trío. Sensacional.
2. Wadada Leo Smith, The Great Lakes Suites (TUM)
El trompetista, que ha visto publicadas en 2014 varias grabaciones de primer nivel en ondas muy diferentes, sigue su racha de ambiciosas obras temáticas con un doble álbum imponente. Un cuarteto de lujo con una de las últimamente escasas apariciones en disco de Henry Threadgill, su fiel acompañante John Lindberg y Jack DeJohnette impartiendo una lección magistral a la batería.
3. Matthew Shipp, I've Been to Many Places (Thirsty Ear)
Además de publicar el disco a trío Root of Things, Shipp ha aprovechado 2014 para hacer recapitulación de su ya amplia carrera y lo ha hecho en su formato preferido, a piano solo. Piezas que ya grabó en diversos contextos y para las que siempre encuentra nuevos ángulos, como la estremecedora lectura del "Naima" de John Coltrane, y algunos temas nuevos redondeando un disco monumental.
4. Jason Adasiewicz Sun Rooms, From the Region (Delmark)
Tercer álbum del trío del vibrafonista, convertido en su grupo estandarte que este año pude disfrutar en una versión extendida con músicos de la escena holandesa. Ahora con el noruego Haker Flaten en el contrabajo y el insustituible Mike Reed en la batería. Este es posiblemente su disco más consistente hasta la fecha, con un derroche de swing y un buen puñado de temas memorables.
5. Trio 3 & Vijay Iyer, Wiring (Intakt)
El ya legendario supergrupo formado por Lake, Workman y Cyrille continua la serie de encuentros con pianistas. Como parecía cantado le ha tocado el turno a Vijay Iyer, que encaja a la perfección con el trío con un estilo diferente al habitual, a veces recordando a Andrew Hill, y componiendo parte del material, como "The Prowl", el fabuloso tema modal que abre el disco. Una impecable grabación de una banda de gigantes.
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miércoles, 24 de diciembre de 2014
viernes, 19 de abril de 2013
Wadada Leo Smith, finalista del Premio Pulitzer de música por Ten Freedom Summers
El trompetista Wadada Leo Smith con su monumental Ten Freedom Summers, editado el pasado año en una caja de 4 CDs por Cuneiform, ha quedado entre los tres finalistas del premio Pulitzer de música, que finalmente ha sido para Caroline Shaw por la obra Partita for 8 voices.
El premio estuvo vetado al jazz y a cualquier otro estilo al margen de la música clásica durante la mayor parte de su historia, rechazando incluso una mención especial para Duke Ellington en 1965, hasta que en 1997 fue a parar a Wynton Marsalis por su obra Blood on the Fields, y una década después, en 2007, a Ornette Coleman por Sound Grammar.
Aún no habiendo alcanzado el premio, el solo hecho de que haya quedado finalista un componente de la AACM de Chicago, la agrupación que revolucionó el jazz a mediados de los 60 con la superación de los esquemas clásicos del free, es un síntoma esperanzador de que finalmente la historia acabará haciendo justicia con una serie de músicos: Roscoe Mitchell, Muhal Richard Abrams, Anthony Braxton, Henry Threadgill o el propio Leo Smith, que marcaron un antes y un después en el desarrollo del jazz y que son figuras de capital importancia con una enorme influencia en la escena actual.
Ten Freedom Summers es una obra grandiosa en todos los aspectos con sus casi cuatro horas y media de duración. Si para muchos críticos fue el disco más destacado del año 2012, para mí es tan apabullante que no tiene parangón al menos en lo que va de siglo. Pero su alcance va mucho más allá de lo meramente musical. Fruto de un trabajo realizado con un tesón admirable a lo largo de toda su carrera y cuyos primeros pasos se remontan a hace más de 30 años, sus 19 piezas agrupadas en tres bloques temáticos: Defining Moments in America, What is Democracy? y Ten Freedom Summers, recorren momentos clave en la historia del movimiento por los derechos civiles concentrándose en la década que va de 1954 a 1964, pero retrocediendo hasta un siglo antes y alcanzando hasta la tragedia de los atentados del 11-S.
Acompañado de su clásico Golden Quartet: Anthony Davis (piano), John Lindberg (contrabajo) y Pheroan akLaff (batería), ampliado a veces a quinteto con la baterista Susie Ibarra, y en ocasiones de una orquesta de cámara, la Southwest Chamber Music, Wadada construye una obra épica, densa y compleja, pero plagada de momentos de gran lirismo basados en simples motivos melódicos, a menudo enraizados en el blues, sobre los que el trompetista despliega un majestuoso tapiz sonoro. Un capítulo más en la profunda implicación de la música negra en la lucha por la justicia y la igualdad en los Estados Unidos con antecedentes no solo en el ámbito del jazz: del We Insist! Freedom Now Suite de Max Roach al Alabama de John Coltrane, sino en el del soul/funk: del A Change Is Gonna Come de Sam Cooke al Say It Loud - I'm Black and I'm Proud de James Brown.
Una de las piezas más emotivas de esta obra, Rosa Parks and The Montgomery Bus Boycott, 381 Days rememora el célebre gesto de la mujer que encendió la chispa de la protesta contra la segregación racial al ser encarcelada por negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, Alabama.
El premio estuvo vetado al jazz y a cualquier otro estilo al margen de la música clásica durante la mayor parte de su historia, rechazando incluso una mención especial para Duke Ellington en 1965, hasta que en 1997 fue a parar a Wynton Marsalis por su obra Blood on the Fields, y una década después, en 2007, a Ornette Coleman por Sound Grammar.
Aún no habiendo alcanzado el premio, el solo hecho de que haya quedado finalista un componente de la AACM de Chicago, la agrupación que revolucionó el jazz a mediados de los 60 con la superación de los esquemas clásicos del free, es un síntoma esperanzador de que finalmente la historia acabará haciendo justicia con una serie de músicos: Roscoe Mitchell, Muhal Richard Abrams, Anthony Braxton, Henry Threadgill o el propio Leo Smith, que marcaron un antes y un después en el desarrollo del jazz y que son figuras de capital importancia con una enorme influencia en la escena actual.
Ten Freedom Summers es una obra grandiosa en todos los aspectos con sus casi cuatro horas y media de duración. Si para muchos críticos fue el disco más destacado del año 2012, para mí es tan apabullante que no tiene parangón al menos en lo que va de siglo. Pero su alcance va mucho más allá de lo meramente musical. Fruto de un trabajo realizado con un tesón admirable a lo largo de toda su carrera y cuyos primeros pasos se remontan a hace más de 30 años, sus 19 piezas agrupadas en tres bloques temáticos: Defining Moments in America, What is Democracy? y Ten Freedom Summers, recorren momentos clave en la historia del movimiento por los derechos civiles concentrándose en la década que va de 1954 a 1964, pero retrocediendo hasta un siglo antes y alcanzando hasta la tragedia de los atentados del 11-S.
Acompañado de su clásico Golden Quartet: Anthony Davis (piano), John Lindberg (contrabajo) y Pheroan akLaff (batería), ampliado a veces a quinteto con la baterista Susie Ibarra, y en ocasiones de una orquesta de cámara, la Southwest Chamber Music, Wadada construye una obra épica, densa y compleja, pero plagada de momentos de gran lirismo basados en simples motivos melódicos, a menudo enraizados en el blues, sobre los que el trompetista despliega un majestuoso tapiz sonoro. Un capítulo más en la profunda implicación de la música negra en la lucha por la justicia y la igualdad en los Estados Unidos con antecedentes no solo en el ámbito del jazz: del We Insist! Freedom Now Suite de Max Roach al Alabama de John Coltrane, sino en el del soul/funk: del A Change Is Gonna Come de Sam Cooke al Say It Loud - I'm Black and I'm Proud de James Brown.
Una de las piezas más emotivas de esta obra, Rosa Parks and The Montgomery Bus Boycott, 381 Days rememora el célebre gesto de la mujer que encendió la chispa de la protesta contra la segregación racial al ser encarcelada por negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, Alabama.
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