3. Orchestre National de Jazz, Europa Berlin (ONJazz)
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jueves, 31 de diciembre de 2015
Mis favoritos de 2015 (1-10)
3. Orchestre National de Jazz, Europa Berlin (ONJazz)
Etiquetas:
Amir ElSaffar,
Benoit Delbecq,
Gard Nilssen,
Henry Threadgill,
Matthew Shipp,
Nick Mazzarella,
ONJ,
Steve Coleman,
Vijay Iyer,
William Parker
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Mis favoritos de 2014 (1-5)
1. Jemeel Moondoc, The Zookeeper's House (Relative Pitch)
Saxofonista injustamente olvidado con largos periodos de silencio discográfico, este es su primer registro al frente de una banda desde hace más de una década. A medio camino entre el bop y el free y con notable querencia por el blues. Un par de temas en quinteto con Roy Campbell en su última grabación y Steve Swell, otros dos en cuarteto con Matthew Shipp en estado de gracia y para cerrar una escalofriante balada a trío. Sensacional.
2. Wadada Leo Smith, The Great Lakes Suites (TUM)
El trompetista, que ha visto publicadas en 2014 varias grabaciones de primer nivel en ondas muy diferentes, sigue su racha de ambiciosas obras temáticas con un doble álbum imponente. Un cuarteto de lujo con una de las últimamente escasas apariciones en disco de Henry Threadgill, su fiel acompañante John Lindberg y Jack DeJohnette impartiendo una lección magistral a la batería.
3. Matthew Shipp, I've Been to Many Places (Thirsty Ear)
Además de publicar el disco a trío Root of Things, Shipp ha aprovechado 2014 para hacer recapitulación de su ya amplia carrera y lo ha hecho en su formato preferido, a piano solo. Piezas que ya grabó en diversos contextos y para las que siempre encuentra nuevos ángulos, como la estremecedora lectura del "Naima" de John Coltrane, y algunos temas nuevos redondeando un disco monumental.
4. Jason Adasiewicz Sun Rooms, From the Region (Delmark)
Tercer álbum del trío del vibrafonista, convertido en su grupo estandarte que este año pude disfrutar en una versión extendida con músicos de la escena holandesa. Ahora con el noruego Haker Flaten en el contrabajo y el insustituible Mike Reed en la batería. Este es posiblemente su disco más consistente hasta la fecha, con un derroche de swing y un buen puñado de temas memorables.
5. Trio 3 & Vijay Iyer, Wiring (Intakt)
El ya legendario supergrupo formado por Lake, Workman y Cyrille continua la serie de encuentros con pianistas. Como parecía cantado le ha tocado el turno a Vijay Iyer, que encaja a la perfección con el trío con un estilo diferente al habitual, a veces recordando a Andrew Hill, y componiendo parte del material, como "The Prowl", el fabuloso tema modal que abre el disco. Una impecable grabación de una banda de gigantes.
Saxofonista injustamente olvidado con largos periodos de silencio discográfico, este es su primer registro al frente de una banda desde hace más de una década. A medio camino entre el bop y el free y con notable querencia por el blues. Un par de temas en quinteto con Roy Campbell en su última grabación y Steve Swell, otros dos en cuarteto con Matthew Shipp en estado de gracia y para cerrar una escalofriante balada a trío. Sensacional.
2. Wadada Leo Smith, The Great Lakes Suites (TUM)
El trompetista, que ha visto publicadas en 2014 varias grabaciones de primer nivel en ondas muy diferentes, sigue su racha de ambiciosas obras temáticas con un doble álbum imponente. Un cuarteto de lujo con una de las últimamente escasas apariciones en disco de Henry Threadgill, su fiel acompañante John Lindberg y Jack DeJohnette impartiendo una lección magistral a la batería.
3. Matthew Shipp, I've Been to Many Places (Thirsty Ear)
Además de publicar el disco a trío Root of Things, Shipp ha aprovechado 2014 para hacer recapitulación de su ya amplia carrera y lo ha hecho en su formato preferido, a piano solo. Piezas que ya grabó en diversos contextos y para las que siempre encuentra nuevos ángulos, como la estremecedora lectura del "Naima" de John Coltrane, y algunos temas nuevos redondeando un disco monumental.
4. Jason Adasiewicz Sun Rooms, From the Region (Delmark)
Tercer álbum del trío del vibrafonista, convertido en su grupo estandarte que este año pude disfrutar en una versión extendida con músicos de la escena holandesa. Ahora con el noruego Haker Flaten en el contrabajo y el insustituible Mike Reed en la batería. Este es posiblemente su disco más consistente hasta la fecha, con un derroche de swing y un buen puñado de temas memorables.
5. Trio 3 & Vijay Iyer, Wiring (Intakt)
El ya legendario supergrupo formado por Lake, Workman y Cyrille continua la serie de encuentros con pianistas. Como parecía cantado le ha tocado el turno a Vijay Iyer, que encaja a la perfección con el trío con un estilo diferente al habitual, a veces recordando a Andrew Hill, y componiendo parte del material, como "The Prowl", el fabuloso tema modal que abre el disco. Una impecable grabación de una banda de gigantes.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Matthew Shipp a los 50
Entre las novedades ya anunciadas para el próximo año uno de los platos fuertes es el doble CD de Matthew Shipp Art of the Improviser (Thirsty Ear). El pianista, que el pasado 7 de Diciembre cumplió 50 años, es uno de los pocos al que no le viene grande el calificativo de genio, y a estas alturas de su carrera no tiene nada que demostrar.
Pero lo que más páginas han llenado últimamente han sido sus polémicos puntos de vista. Shipp es de los que no se muerde la lengua, en el documental Icons Among Us: Jazz in the Present Tense, sorprendía por la contundencia con la que se rebelaba ante la excesiva reverencia, cargada de complejo de inferioridad, frente a las vacas sagradas del pasado. En la misma línea no ha tenido empacho en reivindicar su originalidad y ha cuidado mucho de distanciarse de Cecil Taylor, reconociendo mas bien su admiración por Bud Powell, Thelonious Monk y en el plano armónico por Bill Evans. Su frustración ante el hecho de que el cuarteto de David S. Ware, aunque elogiado por la crítica y fichado por Sony, no lograra salir del underground, ya le había llevado a cargar contra el de Wayne Shorter, del que opinó que disfrutaba de un estatus inmerecido, lo que le valió una respuesta de Ethan Iverson en la que equiparaba su actitud con la intrasigencia de Wynton Marsalis. Más recientemente no dudó en ampliar el tiro hacia esos grandes nombres que acaparan las portadas de las revistas desde los 70, como Jarrett o Hancock, del que no tuvo reparos en calificar de basura su producción de los últimos años.
Tras amagar con una retirada discográfica, Shipp dio un giro a su trayectoria en el nuevo siglo desde la dirección artística del sello Thirsty Ear coqueteando con la electrónica y los ritmos del hip-hop, una estética que desconcertó a muchos de sus más fieles seguidores, pero que hoy se puede valorar como una faceta más de su empeño en abrir nuevos caminos. Sin embargo, si examinamos su discografía del último lustro, parece evidente una vuelta a sus orígenes como abanderado del post-free. Este mismo año se publicó su reunión con el saxofonista (aquí solo al clarinete) Sabir Mateen: SAMA (Not Two), lo que nos trajo a la memoria su debut hace ya 22 años con Sonic Explorations (Cadence), donde hacía pareja con Rob Brown, un arte del dúo que siguió frecuentando (salvo en su colaboración con Roscoe Mitchell) con músicos de su círculo más íntimo: William Parker, Joe Morris y Mat Maneri.
El otro registro discográfico de 2010 fue 4D, una recapitulación de su estilo a piano solo que incluía sus recurrentes visitas al cancionero popular: Frere Jacques, Autumn Leaves, Greensleves, y su confesada veneración por Duke Ellington: Prelude to a Kiss. El disco era también una continuación de la exploración de todas las posibilidades del piano presentes en otras dos obras recientes: One y Un Piano, en las que es notoria su afinidad con ciertos compositores clásicos como Debussy o Scriabin. Aún más evidente resulta esa vuelta atrás en sus dos últimas grabaciones a trío: Piano Vortex y Harmonic Disorder, ambas con un Joe Morris reconvertido a contrabajista y el batería Whit Dickey, un fiel colaborador en sus comienzos. Su próxima entrega sigue apostando por estos dos formatos, el solo y el trío, esta vez con sendos registros en vivo, con la única novedad de que el trío cuenta con Michael Bisio sustituyendo a Morris en el contrabajo.
Pero lo que más páginas han llenado últimamente han sido sus polémicos puntos de vista. Shipp es de los que no se muerde la lengua, en el documental Icons Among Us: Jazz in the Present Tense, sorprendía por la contundencia con la que se rebelaba ante la excesiva reverencia, cargada de complejo de inferioridad, frente a las vacas sagradas del pasado. En la misma línea no ha tenido empacho en reivindicar su originalidad y ha cuidado mucho de distanciarse de Cecil Taylor, reconociendo mas bien su admiración por Bud Powell, Thelonious Monk y en el plano armónico por Bill Evans. Su frustración ante el hecho de que el cuarteto de David S. Ware, aunque elogiado por la crítica y fichado por Sony, no lograra salir del underground, ya le había llevado a cargar contra el de Wayne Shorter, del que opinó que disfrutaba de un estatus inmerecido, lo que le valió una respuesta de Ethan Iverson en la que equiparaba su actitud con la intrasigencia de Wynton Marsalis. Más recientemente no dudó en ampliar el tiro hacia esos grandes nombres que acaparan las portadas de las revistas desde los 70, como Jarrett o Hancock, del que no tuvo reparos en calificar de basura su producción de los últimos años.
Tras amagar con una retirada discográfica, Shipp dio un giro a su trayectoria en el nuevo siglo desde la dirección artística del sello Thirsty Ear coqueteando con la electrónica y los ritmos del hip-hop, una estética que desconcertó a muchos de sus más fieles seguidores, pero que hoy se puede valorar como una faceta más de su empeño en abrir nuevos caminos. Sin embargo, si examinamos su discografía del último lustro, parece evidente una vuelta a sus orígenes como abanderado del post-free. Este mismo año se publicó su reunión con el saxofonista (aquí solo al clarinete) Sabir Mateen: SAMA (Not Two), lo que nos trajo a la memoria su debut hace ya 22 años con Sonic Explorations (Cadence), donde hacía pareja con Rob Brown, un arte del dúo que siguió frecuentando (salvo en su colaboración con Roscoe Mitchell) con músicos de su círculo más íntimo: William Parker, Joe Morris y Mat Maneri.
El otro registro discográfico de 2010 fue 4D, una recapitulación de su estilo a piano solo que incluía sus recurrentes visitas al cancionero popular: Frere Jacques, Autumn Leaves, Greensleves, y su confesada veneración por Duke Ellington: Prelude to a Kiss. El disco era también una continuación de la exploración de todas las posibilidades del piano presentes en otras dos obras recientes: One y Un Piano, en las que es notoria su afinidad con ciertos compositores clásicos como Debussy o Scriabin. Aún más evidente resulta esa vuelta atrás en sus dos últimas grabaciones a trío: Piano Vortex y Harmonic Disorder, ambas con un Joe Morris reconvertido a contrabajista y el batería Whit Dickey, un fiel colaborador en sus comienzos. Su próxima entrega sigue apostando por estos dos formatos, el solo y el trío, esta vez con sendos registros en vivo, con la única novedad de que el trío cuenta con Michael Bisio sustituyendo a Morris en el contrabajo.
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