20. Michael Zerang & the Blue Lights, Songs from the Big Book of Love (Pink Palace)
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jueves, 31 de diciembre de 2015
Mis favoritos de 2015 (11-20)
20. Michael Zerang & the Blue Lights, Songs from the Big Book of Love (Pink Palace)
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domingo, 21 de diciembre de 2014
Mis favoritos de 2014 (16-20)
16. Rodrigo Amado, Wire Quartet (Clean Feed)
Además de una doble colaboración con Peter Evans, el saxofonista portugués ha estrenado esta sensacional banda con Faustino y Ferrandini, la rítmica del RED trío, y una revelación: el guitarrista Manuel Mota, poseedor de un sonido abrasivo heredero de Derek Bailey. Con este grupo, Amado se inclina por extensas improvisaciones, saxofonismo torrencial con momentos de tensa calma.
17. Joe Morris Quartet, Balance (Clean Feed)
Tras un paréntesis de más de una década en la que se ha movido en todas direcciones, incluyendo su periplo como contrabajista, esta es el regreso del cuarteto con el que el guitarrista registró algunos de sus discos más afortunados de finales de los 90, como Underthru. Con él vuelven las laberínticas líneas de guitarra sobre la alfombra sonora llena de matices que ponen Maneri, Lightcap y Cleaver.
18. Christine Wodrascka, Linéaire (Mr. Morezon)
Han tenido que pasar casi 20 años desde aquel revelador Vertical para que la pianista francesa vuelva al formato de solo. En este recital para France Musique cabe todo, un ataque ultra-percusivo en la línea de Cecil Taylor, influencias de la música contemporánea con notas prolongadas a lo Morton Feldman, y sonidos extraterrestres extraídos de las entrañas del instrumento.
19. Nate Wooley - Hugo Antunes - Chris Corsano, Malus (No Business)
Wooley es posiblemente el trompetista con más cosas que decir de la escena actual. A la espera de que cristalicen dos sugestivos proyectos: Battle Pieces y Argonautica, 2014 ha visto la tarjeta de presentación del trío Malus, disponible solo en vinilo. Improvisación exigente con un sonido exquisito, a medio camino entre sus discos más experimentales y los más convencionales.
20. Rich Halley 4, The Wisdom of Rocks (Pine Eagle)
El saxofonista afincado en Portland es el secreto mejor guardado del jazz americano. Aunque no ha parado de grabar en lo que va de siglo, sus discos han sido tan brillantes como escasa su repercusión. Su potente cuarteto, ya muy rodado, se mueve en el clásico free bop en la tradición de saxos musculosos, con el trombonista Michael Vlatkovich dándole la réplica perfecta.
Además de una doble colaboración con Peter Evans, el saxofonista portugués ha estrenado esta sensacional banda con Faustino y Ferrandini, la rítmica del RED trío, y una revelación: el guitarrista Manuel Mota, poseedor de un sonido abrasivo heredero de Derek Bailey. Con este grupo, Amado se inclina por extensas improvisaciones, saxofonismo torrencial con momentos de tensa calma.
17. Joe Morris Quartet, Balance (Clean Feed)
Tras un paréntesis de más de una década en la que se ha movido en todas direcciones, incluyendo su periplo como contrabajista, esta es el regreso del cuarteto con el que el guitarrista registró algunos de sus discos más afortunados de finales de los 90, como Underthru. Con él vuelven las laberínticas líneas de guitarra sobre la alfombra sonora llena de matices que ponen Maneri, Lightcap y Cleaver.
18. Christine Wodrascka, Linéaire (Mr. Morezon)
Han tenido que pasar casi 20 años desde aquel revelador Vertical para que la pianista francesa vuelva al formato de solo. En este recital para France Musique cabe todo, un ataque ultra-percusivo en la línea de Cecil Taylor, influencias de la música contemporánea con notas prolongadas a lo Morton Feldman, y sonidos extraterrestres extraídos de las entrañas del instrumento.
19. Nate Wooley - Hugo Antunes - Chris Corsano, Malus (No Business)
Wooley es posiblemente el trompetista con más cosas que decir de la escena actual. A la espera de que cristalicen dos sugestivos proyectos: Battle Pieces y Argonautica, 2014 ha visto la tarjeta de presentación del trío Malus, disponible solo en vinilo. Improvisación exigente con un sonido exquisito, a medio camino entre sus discos más experimentales y los más convencionales.
20. Rich Halley 4, The Wisdom of Rocks (Pine Eagle)
El saxofonista afincado en Portland es el secreto mejor guardado del jazz americano. Aunque no ha parado de grabar en lo que va de siglo, sus discos han sido tan brillantes como escasa su repercusión. Su potente cuarteto, ya muy rodado, se mueve en el clásico free bop en la tradición de saxos musculosos, con el trombonista Michael Vlatkovich dándole la réplica perfecta.
domingo, 17 de marzo de 2013
Rodrigo Amado Motion Trio + Jeb Bishop - The Flame Alphabet (Not Two, 2013)
Tras una década publicando discos y codeándose con músicos internacionales de primera fila (estos días anda grabando una próxima entrega con el trompetista Peter Evans de invitado), el saxofonista portugués Rodrigo Amado se ha convertido por derecho propio en uno de los más sólidos del panorama actual.
En su Motion Trio militan el violonchelista Miguel Mira, casi siempre suplantando el papel rítmico del contrabajo, y el imaginativo batería Gabriel Ferrandini. Este es su tercer disco y el segundo que cuenta con el refuerzo de Jeb Bishop tras Burning Live at Jazz ao Centro, un directo registrado en Coimbra.
Si en su fascinante debut el trío portugués dejaba notar la influencia de la impro europea, desde Peter Brötzmann a Evan Parker, la presencia del trombonista americano acerca su sonido al de cualquier banda de Chicago, no muy diferente por ejemplo de los Engines, que Bishop colidera con Dave Rempis. La marca de la casa son los temas explosivos de alto voltaje como Burning Mountain, aunque el disco tiene sus momentos de tregua y se cierra con la serena The Healing, con un precioso juego de voces entre el trombón y el saxo. Absolutamente recomendable.
En su Motion Trio militan el violonchelista Miguel Mira, casi siempre suplantando el papel rítmico del contrabajo, y el imaginativo batería Gabriel Ferrandini. Este es su tercer disco y el segundo que cuenta con el refuerzo de Jeb Bishop tras Burning Live at Jazz ao Centro, un directo registrado en Coimbra.
Si en su fascinante debut el trío portugués dejaba notar la influencia de la impro europea, desde Peter Brötzmann a Evan Parker, la presencia del trombonista americano acerca su sonido al de cualquier banda de Chicago, no muy diferente por ejemplo de los Engines, que Bishop colidera con Dave Rempis. La marca de la casa son los temas explosivos de alto voltaje como Burning Mountain, aunque el disco tiene sus momentos de tregua y se cierra con la serena The Healing, con un precioso juego de voces entre el trombón y el saxo. Absolutamente recomendable.
domingo, 16 de enero de 2011
Rodrigo Amado - Searching For Adam (Not Two, 2010)
El saxofonista portugues Rodrigo Amado estuvo implicado en el nacimiento del sello Clean Feed, del que posteriormente se desligó para crear su propia etiqueta, European Echoes. Gracias a aquella experiencia ha mantenido siempre contacto con un selecto grupo de músicos americanos y para esta ocasión ha reunido una banda de lujo con la corneta relampagueante y el fiscorno vaporoso de Taylor Ho Bynum, el contrabajo polifacético de John Hebert y la batería polirrítmica y abigarrada de Gerald Cleaver, un trío que por su parte acaba de publicar otra exquisitez, Book Of Three (Rogueart).
Amado pertenece a una generación y a una sensibilidad musical de la que Ken Vandermark ejerce de estandarte. En su sonido grueso al tenor, más tenebroso aunque igual de rotundo al barítono, podemos encontrar ecos que van desde el swing de Coleman Hawkins hasta el free rabioso del olvidado Glenn Spearman. Inspirado en una serie de fotografías tomadas por el saxofonista en Nueva York, el disco se abona a la libre improvisación pero mantiene un perfecto equilibrio entre melodismo y abstracción, entre lo conocido y lo inexplorado, música libre en el sentido de la cita de Sam Rivers, más allá de categorías.
Amado pertenece a una generación y a una sensibilidad musical de la que Ken Vandermark ejerce de estandarte. En su sonido grueso al tenor, más tenebroso aunque igual de rotundo al barítono, podemos encontrar ecos que van desde el swing de Coleman Hawkins hasta el free rabioso del olvidado Glenn Spearman. Inspirado en una serie de fotografías tomadas por el saxofonista en Nueva York, el disco se abona a la libre improvisación pero mantiene un perfecto equilibrio entre melodismo y abstracción, entre lo conocido y lo inexplorado, música libre en el sentido de la cita de Sam Rivers, más allá de categorías.
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