sábado, 28 de febrero de 2015

50 años de AACM

Jack DeJohnette, Made in Chicago (ECM) ****
El pasado común de DeJohnette con Roscoe Mitchell y Henry Threadgill, cuando fueron compañeros de aula en Chicago, y su paso fugaz por la Experimental Band de Muhal Richard Abrams, catalizador de aquella revolución creativa que supuso la aparición de la AACM, ha propiciado que el baterista pusiera en pie esta reunión de leyendas con motivo del Festival de Jazz de Chicago de 2013, cuya publicación coincidiendo con el año en que la AACM cumple medio siglo de existencia es seguramente su obra más relevante desde la época más gloriosa del Special Edition.

Completado con el contrabajista Larry Gray en el puesto que en otro tiempo podría haber ocupado Fred Hopkins, el quinteto se presentó ante una numerosa y entregada audiencia con apenas un par de días de ensayos previos. Que no se trata de música amable, ni tan siquiera nostálgica, queda claro desde el comienzo con la radicalidad de "Chant", un tema compuesto en los 70 por Mitchell basado en un simple motivo de cuatro notas que se repite obsesivamente y que aquí se estira sin tregua con interminables solos de respiración circular, subiendo gradualmente la intensidad hasta un final explosivo. Le sigue la intrigante "Jack 5", que aunque firmada por Abrams parece salida de la mente de un Threadgill en plena madurez creativa, pero quizás lo mejor del disco llegue con "Museum of Time", un tema de DeJohnette donde Abrams, a punto de cumplir 83 años en la fecha de la grabación, imparte una lección magistral de sabiduría y delicadeza al piano.

Roscoe Mitchell, Angel City (RogueArt) ***
Aunque no vio la luz hasta 2011, Before There Was Sound, a cargo del cuarteto de Roscoe Mitchell, es el primer documento sonoro disponible de la AACM, grabado en 1965 poco después de la constitución de la asociación. Ya desde aquellos tiempos el concepto de sonido fue clave en la música del saxofonista, dando título a su debut, aquel mítico Sound que marcó un antes y un después en la historia del jazz, y a una banda posterior bautizada como Sound Ensemble. Esa filosofía de explorar el sonido por encima de las consideraciones melódicas o rítmicas, sigue presente en buena parte de su producción discográfica y muy especialmente en esta obra creada para la edición de 2011 del Angel City Festival de la ciudad de Los Ángeles.

Se trata de una única pieza de alrededor de una hora de duración grabada en esta ocasión en el Mills College de Oakland en 2012 para un trío con James Fei, habitual de los círculos de Anthony Braxton, en varios saxofones y clarinetes además de encargarse de la electrónica, y William Winant, percusionista de referencia en la escena creativa de la Costa Oeste utilizando un amplio rango de materiales no convencionales en su arsenal percusivo. En un punto en el que se confunden composición e improvisación, Mitchell explora sonoridades inusuales y extremas, de los agudos penetrantes del saxofón sopranino al contraste con la combinación de ultra graves del saxo bajo y el clarinete contrabajo, en el afán de llevar al oyente a un territorio que no le sea familiar, a esa mezcla de desorientación y asombro que provoca lo nunca antes escuchado.

Interpretación de Angel City en San Francisco, 12 de Diciembre de 2013

sábado, 21 de febrero de 2015

El trío de piano renovado

Vijay Iyer Trio, Break Stuff (ECM) *****
Músico polifacético y erudito, encumbrado por el galardón de la Fundación MacArthur y su fichaje por ECM, Vijay Iyer sorprendió con la publicación de Mutations, una serie de piezas para piano y cuarteto de cuerda compuestas una década antes e inspiradas en la música de cámara de la AACM, una escuela con la que ha mantenido un fructífero contacto, desde su admiración por Muhal Richard Abrams y su temprana colaboración con George Lewis, hasta su paso por el Note Factory de Roscoe Mitchell y el Golden Quartet de Wadada Leo Smith.

Tras aquella inesperada obra, que solo acabó viendo la luz gracias precisamente a la amplitud de miras de ECM, Break Stuff es el esperado tercer disco de su aclamado trío con el contrabajista Stephan Crump y el baterista Marcus Gilmore, con los que ha desarrollado una admirable complicidad no solo en Historicity y Accelerando, sus anteriores entregas para ACT, sino desde sus grabaciones previas en cuarteto con el saxofonista Rudresh Mahanthappa. Iyer es un pianista enraizado en la tradición como él mismo se encarga de remarcar en cada ocasión, aquí homenajeando a uno de sus grandes héroes, Thelonious Monk, con una respetuosa lectura de "Work". Pero lejos de conformarse con ser una especie de versión modernizada de Andrew Hill, como otros músicos de su generación se ha empapado de múltiples influencias, desde Jimi Hendrix a la música electrónica, y con su trío es la punta de lanza de una revolución, silenciosa pero imparable, en el plano rítmico. Una corriente que partiendo de la herencia del M-Base ha asimilado los ritmos del hip-hop y en la que han tenido también un papel crucial bandas como el Bandwagon de Jason Moran, pero que con el trío de Iyer alcanza una sofisticación asombrosa.

El trío se ha caracterizado por el énfasis en los patrones repetitivos, en las atmósferas opresivas e hipnóticas, pero en este disco ofrece tal riqueza de sensaciones que son necesarias varias escuchas para empezar a digerirlas. Iyer va dosificando sabiamente temas más impresionistas extraidos de la suite "Open City", una colaboración con el novelista Teju Cole compuesta originalmente para una banda de 18 músicos, una delicada versión a solo de "Blood Count", la pieza que Billy Strayhorn compuso para Duke Ellington, su recreación del "Countdown" de John Coltrane, el minimalismo de "Mistery Woman", basado en una idea rítmica de Rajna Swaminathan, intérprete de percusión clásica del Sur de la India, con los verdaderos platos fuertes del disco: "Diptych", "Taking Flight", "Break Stuff", temas fascinantes que el trío ejecuta con un nivel de excelencia sin precedentes en el que probablemente tenga mucho que ver la producción de Manfred Eicher.

Grünen, Pith and Twig (Clean Feed) ****
Achim Kaufmann, pianista alemán afincado en Amsterdam, es uno de los músicos más estimulantes de la vanguardia europea. En su amplia actividad destacan sus colaboraciones con el saxofonista y clarinetista Michael Moore, con el que ha indagado en la obra de Herbie Nichols, y con el saxofonista Frank Gratkowski, en un contexto de libre improvisación plasmado recientemente en el intrigante Skein, un sexteto con el que exploran nuevas texturas.

Son varias sus experiencias anteriores con tríos de piano: Starmelodics, con Mark Dresser y Harris Eisenstadt, Verivyr, con Valdi Kolli y Jim Black, pero parece que ha encontrado en Grünen, con los tambien germanos Robert Landfermann en el contrabajo, y Christian Lillinger en la batería, el vehículo ideal para desarrollar su estilo personal. Tras su debut en 2010 con el disco que dio nombre al grupo, totalmente improvisado y sin preparación previa, esta segunda entrega mezcla composición e improvisación, lo que se traduce en piezas más estructuradas, con un sonido más afilado y una interacción portentosa entre los tres músicos, un tratamiento fresco y original que huye de los arquetipos del free y un perfecto equilibrio entre tensión y lirismo, sin perder la musicalidad incluso en los momentos más abstractos. Otro notable esfuerzo de renovación del clásico formato de trío de piano en este caso desde la perspectiva de la escuela europea.

sábado, 14 de febrero de 2015

Elogio de la melancolía

Kenny Wheeler, Songs for Quintet (ECM) ****
El trompetista canadiense ha sido una de las figuras más singulares y con una trayectoria más apasionante en la escena británica del jazz. Después de un amplio período en Cam Jazz, Songs for Quintet supone la vuelta a ECM, donde dejó algunos de los discos más emblemáticos del sello muniqués, como Gnu High y Deer Wan, pero también obras más arriesgadas como el magistral Around 6. Grabado solo unos meses antes de su muerte, su deteriorada salud se hace evidente en la fragilidad de su sonido, aquí solo al fliscorno, pero se compensa con su habitual sabiduría y una sensibilidad exquisita.

La grabación cuenta con una banda de frecuentes colaboradores en la que adquiere un gran peso el inspiradísimo saxo de Stan Sulzmann y la guitarra ultracool de John Parricelli, en una línea similar a la de John Abercrombie. El contrabajista Chris Laurence y el baterista Martin France, habitual del trío de John Taylor, completan un quinteto que muestra una afinidad admirable con la estética de Wheeler. Una colección de temas encantadores, algunos ya conocidos de grabaciones anteriores, dotados de una hechizante melancolía, redondean el que quizás sea su disco más emotivo desde el fascinante Angel Song.

Ben Goldberg, Orphic Machine (BAG) ****
Más de dos años se ha hecho esperar desde su presentación en vivo la publicación en CD de la obra más ambiciosa del clarinetista afincado en la Costa Oeste. Un ciclo de canciones basadas en textos del poeta Allen Grossman interpretadas por una banda que tiene como punto de partida la experiencia de Goldberg en el Tin Hat de la cantante y violinista Carla Kihlstedt.

Orphic Machine integra antiguos colaboradores en diferentes contextos, el trompetista Ron Miles con el que grabó Go Home, la pianista Myra Melford con la que ha actuado a dúo frecuentemente, el saxofonista Rob Sudduth, el guitarrista Nels Cline y el baterista Ches Smith, que le acompañaban con un sonido más contemporáneo en Unfold Ordinary Mind, y el contrabajista Greg Cohen y el vibrafonista Kenny Wollesen, habituales de la música de inspiración judía asociada al círculo de John Zorn. Con este noneto estelar aborda una difícil mezcla de géneros, un arte de la canción que al trascender el ámbito jazzístico se mueve en un arriesgado equilibrio que Goldberg solventa con primorosos arreglos de notable riqueza instrumental. A pesar de la carga intelectualizada de su origen y la duración a veces excesiva de los temas, la obra se escucha siempre con agrado y contiene melodías tan memorables como las de la melancólica "Care" y la solemne "The Present".

The Making of Orphic Machine

sábado, 7 de febrero de 2015

Cuartetos de improvisadores

Bradford/Gjerstad Quartet, Silver Cornet (Nessa) ***½
La colaboración entre el legendario cornetista Bobby Bradford y el saxofonista noruego Frode Gjerstad se remonta a mediados de los 80, cuando coincidieron en la banda Detail del baterista John Stevens que completaba el contrabajista Johnny Dyani. Bradford había conocido a Stevens a comienzos de los 70 en un viaje a Londres que fructificó en una mítica grabación con el Spontaneous Music Ensemble del británico, editada en un LP por el sello Freedom y más tarde recuperada y ampliada a dos volúmenes precisamente por Nessa.

Bradford y Gjerstad, siguiendo esa tradición de encuentros entre improvisadores de ambos lados del Atlántico, dos mundos aparentemente opuestos, grabaron ya a nombre del noruego el estupendo Through the Woods para CIMP a finales de los 90, y una década después fundaron un cuarteto estable con la contundente rítmica, también noruega, que forman el contrabajista Ingebrigt Håker-Flaten y el baterista Paal Nilssen-Love, con el que que han publicado Reknes en la etiqueta del saxofonista Circulasione Totale, y el ya agotado vinilo Kampen en NoBusiness. Esta vuelta al sello de Chuck Nessa está grabada en vivo en Baltimore al final de una gira americana en la que el más versátil Frank Rosaly sustituyó a Nilssen-Love, y con una duración propia de un LP consta de tres temas totalmente improvisados. El cuarteto basa su encanto en lo bien que se complementa el fraseo más melódico y bopperiano de Bradford, con una admirable lucidez a sus 79 años en la fecha de la grabación, con el más abstracto y áspero de Gjerstad, tanto al saxo alto como al clarinete, y en la fluidez y naturalidad con la que evoluciona una música libre y abierta, muy alejada del molde del clásico cuarteto sin piano ornettiano.

Wooley/Rempis/Niggenkemper/Corsano, From Wolves to Whales (Aerophonic) ***½
El sello del saxofonista Dave Rempis sigue su andadura presentando una prometedora banda, en este caso ampliando miras y dejando su círculo de colaboradores habituales en Chicago para sumergirse en la escena neoyorquina junto al estelar trompetista Nate Wooley, el contrabajista franco-alemán pero afincado en la gran manzana, Pascal Niggenkemper, y el baterista Chris Corsano, que acompañaba a Wooley en su reciente trío Malus. El grupo pasó por el estudio para grabar su debut tras un mínimo rodaje previo de tres conciertos en Manhattan y Brooklyn.

Al igual que el Silver Cornet del cuarteto de Bradford y Gjerstad, con el que guarda bastante paralelismo, se trata de música totalmente espontánea, a medio camino entre la libre improvisación de corte europeo y el free jazz más clásico de bandas como Other Dimensions In Music. Rempis se ha ido curtiendo en estos contextos más libres con grabaciones como la notable Spectral, a trío con Darren Johnston y Larry Ochs. Por su parte, Wooley hace uso de todo su arsenal de técnicas avanzadas, recordando en algunos momentos sus proyectos más minimalistas a lo largo de pasajes etéreos en lo que no es fácil mantener una escucha atenta, pero que rápidamente dan paso a otros más dinámicos y disfrutables. "Swingin' Apoplexy", una especie de balada de extraño lirismo, y el moderadamente agresivo "Count Me Out" acaban dejando un muy buen sabor de boca.