jueves, 25 de abril de 2013

Kris Davis - Capricorn Climber (Clean Feed, 2013)

Al margen de colaboraciones como el trío cooperativo Paradoxical Frog, este es el sexto disco como líder de la pianista Kris Davis y llega con las mejores expectativas tras el trío Good Citizen y un solo, Aeriol Piano, que estuvo entre mis favoritos de 2011.

Capricorn Climber es un quinteto casi gemelo del Anti-House de la saxofonista Ingrid Laubrock. Las dos figuras emergentes forman el núcleo de ambas bandas junto al compañero de la alemana, el batería Tom Rainey, y solo hay un relevo en el contrabajo, Trevor Dunn en lugar de John Hebert, y un significativo cambio de instrumento armónico, la viola de Mat Maneri en lugar de la guitarra de Mary Halvorson.

Maneri es en realidad el alma de esta formación, un experto en la interacción con pianistas (Matthew Shipp, Steve Lantner, Pandelis Karayorgis), familiarizado con corrientes de la música contemporánea como el serialismo por las que Davis muestra también afinidad (no es la primera vez que en su pianismo pueden hallarse ecos de Morton Feldman o John Cage). Exigente y sin florituras, Capricorn Climber alterna momentos de exploración sosegada con otros de mayor tensión incluso dentro de un mismo tema (como en el vibrante Pass The Magic Hat o la turbulenta pieza que le da título). Se trata de una obra de lenta digestión que no deslumbra al instante, sino que (como la propia carrera de la canadiense) va creciendo discretamente, sin llamar demasiado la atención, hasta acabar convertida en indispensable.

viernes, 19 de abril de 2013

Wadada Leo Smith, finalista del Premio Pulitzer de música por Ten Freedom Summers

El trompetista Wadada Leo Smith con su monumental Ten Freedom Summers, editado el pasado año en una caja de 4 CDs por Cuneiform, ha quedado entre los tres finalistas del premio Pulitzer de música, que finalmente ha sido para Caroline Shaw por la obra Partita for 8 voices. 

El premio estuvo vetado al jazz y a cualquier otro estilo al margen de la música clásica durante la mayor parte de su historia, rechazando incluso una mención especial para Duke Ellington en 1965, hasta que en 1997 fue a parar a Wynton Marsalis por su obra Blood on the Fields, y una década después, en 2007, a Ornette Coleman por Sound Grammar.

Aún no habiendo alcanzado el premio, el solo hecho de que haya quedado finalista un componente de la AACM de Chicago, la agrupación que revolucionó el jazz a mediados de los 60 con la superación de los esquemas clásicos del free, es un síntoma esperanzador de que finalmente la historia acabará haciendo justicia con una serie de músicos: Roscoe Mitchell, Muhal Richard Abrams, Anthony Braxton, Henry Threadgill o el propio Leo Smith, que marcaron un antes y un después en el desarrollo del jazz y que son figuras de capital importancia con una enorme influencia en la escena actual.

Ten Freedom Summers es una obra grandiosa en todos los aspectos con sus casi cuatro horas y media de duración. Si para muchos críticos fue el disco más destacado del año 2012, para mí es tan apabullante que no tiene parangón al menos en lo que va de siglo. Pero su alcance va mucho más allá de lo meramente musical. Fruto de un trabajo realizado con un tesón admirable a lo largo de toda su carrera y cuyos primeros pasos se remontan a hace más de 30 años, sus 19 piezas agrupadas en tres bloques temáticos: Defining Moments in America, What is Democracy? y Ten Freedom Summers, recorren momentos clave en la historia del movimiento por los derechos civiles concentrándose en la década que va de 1954 a 1964, pero retrocediendo hasta un siglo antes y alcanzando hasta la tragedia de los atentados del 11-S.

Acompañado de su clásico Golden Quartet: Anthony Davis (piano), John Lindberg (contrabajo) y Pheroan akLaff (batería), ampliado a veces a quinteto con la baterista Susie Ibarra, y en ocasiones de una orquesta de cámara, la Southwest Chamber Music, Wadada construye una obra épica, densa y compleja, pero plagada de momentos de gran lirismo basados en simples motivos melódicos, a menudo enraizados en el blues, sobre los que el trompetista despliega un majestuoso tapiz sonoro. Un capítulo más en la profunda implicación de la música negra en la lucha por la justicia y la igualdad en los Estados Unidos con antecedentes no solo en el ámbito del jazz: del We Insist! Freedom Now Suite de Max Roach al Alabama de John Coltrane, sino en el del soul/funk: del A Change Is Gonna Come de Sam Cooke al Say It Loud - I'm Black and I'm Proud de James Brown.

Una de las piezas más emotivas de esta obra, Rosa Parks and The Montgomery Bus Boycott, 381 Days rememora el célebre gesto de la mujer que encendió la chispa de la protesta contra la segregación racial al ser encarcelada por negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, Alabama.

jueves, 11 de abril de 2013

Federico Ughi - Songs For Four Cities (Skycap, 2012); Quartet (FMR, 2013)


El italiano Federico Ughi es uno de los muchos baterías que se decide a liderar sus propias bandas y es también uno de tantos músicos de jazz europeos emigrados a Nueva York en busca de oportunidades. Desde que en el año 2000 se afincó en la gran manzana ha frecuentado los círculos del free que se mueven en torno a William Parker, destacando su estrecha colaboración con el multiinstrumentista Daniel Carter reflejada en varios discos publicados en su propio sello 577 Records.

Songs For Four Cities, editado el pasado año por el sello germano Skycap e inspirado en las cuatro ciudades protagonistas de su periplo vital (Roma, Londres, Montreal y Nueva York), no es ni por asomo lo que cabría esperar con ese currículo. El cuarteto reunido para la ocasión comparte las virtudes perfectas para un primoroso ejercicio de neoclasicismo: el saxo ardiente de Darius Jones, erigido en heredero de Arthur Blythe, el piano conmovedor de Eri Yamamoto (que ya había grabado a dúo con Ughi en Duologue), y el contrabajo sobrio de Ed Schuller, que fuera miembro del quinteto de Paul Motian. Apenas algunos ramalazos de free clásico asoman en When We Cry, pero el disco responde a un único credo: la melodía por encima de todo, los ecos del cancionero tradicional italiano impregnan temas tan evocadores como Pasolini The Painter y Uno Fa Tanto. Un precioso disco que de haberlo descubierto a tiempo hubiera estado entre mis favoritos de 2012.

Quartet, recien aparecido en la etiqueta británica FMR, deja clara su admiración por Ornette Coleman, con el que Ughi ha tenido la oportunidad de estudiar no hace mucho tiempo. La influencia en su música es más que patente, no en vano Ornette fue también un melodista que basaba sus improvisaciones en sencillos motivos de blues. El cuarteto, con la misma instrumentación que su modelo, cuenta con el contrabajista Max Johnson, revelación del pasado año con dos discos soberbios, el cada día más espléndido trompetista Kirk Knuffke, y el joven y para mí desconocido saxo alto David Schnug. En una onda muy diferente al anterior, más dinámica y juguetona, sigue poniendo en primer plano unas melodías infecciosas, algunas descaradamente ornettianas como Technicolor, otras tan atractivas como Circled Square, de esas que no te puedes quitar de la cabeza. Un disco aparentemente modesto, sin grandes alardes, pero que es una delicia de principio a fin.

sábado, 6 de abril de 2013

Joe Hertenstein, un alemán en Nueva York

En 2007 el batería alemán Joe Hertenstein se trasladó a Nueva York para completar su formación, desde entonces compagina su actividad en aquella ciudad con el contacto con un grupo de músicos procedentes del área de Colonia cuyos nombres se entrecuzan en algunas de las bandas más creativas de los últimos tiempos. Hasta la fecha ha publicado en este mundillo del jazz globalizado cuatro grabaciones como líder. Siempre con formaciones reducidas (tres de ellas en tríos de diferente configuración), la variedad de sus proyectos no oculta la coherencia de su trayectoria, con un espíritu a caballo entre la tradición europea y la americana en el que se difuminan las fronteras entre composición e improvisación y un estilo muy libre pero que no desdeña un particular sentido del swing.


Su debut HNH fue un trío con el contrabajista Pascal Niggenkemper, cercano a Hertenstein desde antes de su aventura neoyorquina, y Thomas Heberer, músico con un amplio bagaje en las filas de la ICP holandesa que usa la trompeta a cuartos de tono. Grabado en diciembre de 2008, vio la luz en el sello portugués Clean Feed en 2010. A pesar de lo avanzada que resulta su música, el disco se disfruta desde el primer momento por el aspecto melódico de algunos temas y desprende una frescura y un swing muy neoyorquinos, como si el trío (íntegramente alemán) se hubiera adaptado rápidamente a su aterrizaje en la meca del jazz.

Polylemma, grabado en 2010 y publicado en 2011 por el sello canadiense Red Toucan, supone una cierta continuidad pues amplía el trío a cuarteto con la incorporación del clarinetista belga Joachim Badenhorst. La banda, en la que Herstentein (al igual que había hecho en HNH) alterna las composiciones con Heberer, muestra la cohesión de unos músicos que se compenetran a la perfección, no en vano sin el batería forman el trío Clarino capitaneado por Heberer, mientras que Badenhorst y Niggenkemper comparten otro trío, Baloni, con la viola del franco-japonés Frantz Loriot. La música, más abstracta y sofisticada que en su debut, te va cautivando a medida que se suceden las escuchas.


En 2009 (por tanto anteriormente a Polylemma) había grabado Crespect, publicado también en 2011 por 2nd Floor, el sello de Colonia asociado al LOFT, un local que ha producido multitud de grabaciones en la onda de la libre improvisación europea. Esta vez la formación es un trío con dos músicos austriacos (el pianista Philip Zoubek y el contrabajista Achim Tang) que responde al nombre de TØRN. El disco se abre y cierra con dos composiciones de Carla Bley: Batterie, y And Now The Queen, ambas grabadas a trío por Paul Bley en su disco de 1965 Closer, lo que da una clara idea de la orientación estética de la propuesta. Aunque a primera vista pueda parecer su obra más convencional y accesible, es un disco fascinante, mucho más vibrante y atrevido que los múltiples ejemplos en el mismo molde que se pueden escuchar en el sello ECM.

Future Drone, grabado en 2011 y aparecido el año siguiente en el sello berlinés Jazzwerkstatt es (a diferencia de los anteriores) fruto de un encuentro fortuito con Jon Irabagon y por tanto el menos planificado de todos ellos. Hertenstein aprovecha una actuación del saxofonista en el festival de Moers para volver al LOFT de Colonia para una sesión de grabación que completa nuevamente con Achim Tang. El resultado de esa improvisada reunión no puede ser más satisfactorio. No es casual que el disco esté dedicado al recientemente desaparecido Paul Motian, otro batería libérrimo, especialista del diálogo en pequeñas formaciones. Con un par de estupendas composiciones y algunas improvisaciones tan inspiradas que no parecen serlo, Hertenstein firma un disco tan estimulante como ejemplar.

martes, 2 de abril de 2013

The Engines w/ John Tchicai - Other Violets (Not Two, 2013)

John Tchicai fue un histórico de la primera hornada del free neoyorquino formando pareja de saxos con Archie Shepp en el New York Contemporary Five y junto a Roswell Rudd en el New York Art Quartet, pero tras su vuelta a su Dinamarca natal demostró que era un músico poliédrico a lo largo de una oscura carrera no suficientemente reconocida. Con su fallecimiento el pasado mes de Octubre, esta colaboración con The Engines se convierte en su testamento musical.

Other Violets es el tercer disco de la banda de Chicago y como el anterior Wire and Brass se grabó en directo en el Hungry Brain. Un cuarteto desde 2006 con Dave Rempis (saxo), Jeb Bishop (trombón), Nate McBride (contrabajo) y Tim Daisy (batería), todos ellos firman en esta ocasión alguno de los temas dejando claro el carácter cooperativo del grupo. Sin perder su característico sonido de free-bop con toques rockistas en la órbita del Vandermark 5, un Daisy cada día más versátil (a veces recordando a Hamid Drake) le imprime aquí nuevos matices. El encuentro con Tchicai no es en absoluto circunstancial, el danés se compenetra a la perfección con Rempis y como un miembro más de la banda aporta dos temas: Super Orgasmic Life, a la flauta con un cierto aire africanista, y un fabuloso Cool Copy que acaba fusionado con Looking, gloriosa composición de Bishop y uno de los momentos mágicos de un espléndido disco.