sábado, 23 de marzo de 2013

Hugo Carvalhais - Particula (Clean Feed, 2012)

Hugo Carvalhais fue una de las sorpresas de 2010 con su debut Nebulosa, en el que contaba con toda una garantía, la presencia de un Tim Berne en estado de gracia que casi ocultaba la singularidad de su propuesta. En esta segunda entrega, el contrabajista de Oporto se ha enfrentado a la difícil papeleta de confirmar aquella magnífica impresión.

La base de su sonido se apoya en otros dos integrantes de la pujante escena portuguesa, los versátiles teclados de Gabriel Pinto y la sofisticada batería de Mario Costa, que junto con Carvalhais teje un pulso rítmico siempre cambiante. La banda se completa en esta ocasión con dos músicos franceses, el saxo soprano Emile Parisien y el violinista Dominique Pifarély. No se trata de un quinteto al uso, ya que explora diversas combinaciones de instrumentos y solo a veces se escucha a todo el conjunto a lo largo de temas de amplios espacios y desarrollo imprevisible.

Minuciosamente elaborado por un músico que ante todo se revela como un excelente compositor, Particula descoloca por la dificultad de adscribirlo a algún género o tendencia que resulte familiar. Lo más llamativo en un principio es el uso de sintetizadores y sutiles efectos electrónicos que le dan una misteriosa atmósfera futurista, pero bajo esa fachada se esconde un jazz camerístico de impecable factura. Un disco tremendamente original, de los que aportan nuevas perspectivas a la estética contemporánea.

jueves, 21 de marzo de 2013

Son House, el predicador del blues

Eddie James 'Son' House nace el 21 de Marzo de 1902 en las cercanías de Clarksdale, Mississippi. En su juventud, tras dedicarse a recoger algodón, su vocación de predicador le lleva a convertirse en pastor de una pequeña iglesia. En 1926 comienza a interesarse por el blues y a tocar la guitarra. En 1928 dispara y asesina a un hombre, por lo que es enviado a Parchman Farm, la penitenciaría del estado de Misisssippi por la que también pasó Bukka White. A los dos años sale de prisión y se tralada a Lula, donde encuentra a Charley Patton. En 1930 éste le invita a viajar a Grafton, Wisconsin para una sesión de grabación con Paramount. Allí registra unos cuantos temas entre los que destaca Preachin' the Blues, que después retomaría Robert Johnson, pero no logra apenas repercusión y solo le vuelve a grabar Alan Lomax en 1941 en su ingente tarea de documentación para la Biblioteca del Congreso. Desaparecido del mapa durante largo tiempo, en 1964 protagoniza el redescubrimiento más sonado del blues revival (junto a los de Mississippi John Hurt y Skip James), comenzando a actuar para audiencias blancas en los circuitos del folk y a grabar algunos discos convertido en leyenda de manera fulgurante.

Gigante del blues del Delta, la vehemencia de su estilo vocal y su agresiva forma de tocar la guitarra ayudado del típico slide, no solo influenció a una larga lista de bluesmen, sino también a figuras del rock de varias generaciones. Su clásico Death Letter sirvió de base a los Grateful Dead de Jerry Garcia (en realidad a una escisión de la banda) para una de sus míticas jams, y su ferviente admirador Jack White lo repescó para los White Stripes en su segundo álbum De Stijl, convirtiéndolo en pieza recurrente de sus conciertos.



domingo, 17 de marzo de 2013

Rodrigo Amado Motion Trio + Jeb Bishop - The Flame Alphabet (Not Two, 2013)

Tras una década publicando discos y codeándose con músicos internacionales de primera fila (estos días anda grabando una próxima entrega con el trompetista Peter Evans de invitado), el saxofonista portugués Rodrigo Amado se ha convertido por derecho propio en uno de los más sólidos del panorama actual.

En su Motion Trio militan el violonchelista Miguel Mira, casi siempre suplantando el papel rítmico del contrabajo, y el imaginativo batería Gabriel Ferrandini. Este es su tercer disco y el segundo que cuenta con el refuerzo de Jeb Bishop tras Burning Live at Jazz ao Centro, un directo registrado en Coimbra.

Si en su fascinante debut el trío portugués dejaba notar la influencia de la impro europea, desde Peter Brötzmann a Evan Parker, la presencia del trombonista americano acerca su sonido al de cualquier banda de Chicago, no muy diferente por ejemplo de los Engines, que Bishop colidera con Dave Rempis. La marca de la casa son los temas explosivos de alto voltaje como Burning Mountain, aunque el disco tiene sus momentos de tregua y se cierra con la serena The Healing, con un precioso juego de voces entre el trombón y el saxo. Absolutamente recomendable.

jueves, 14 de marzo de 2013

Robert Pete Williams, el blues de la prisión

Robert Pete Williams nace en Zachary, Louisiana el 14 de Marzo de 1914. Sin estudios, pasa su juventud trabajando en las labores agrícolas. A los 20 años comienza a tocar blues con una guitarra de fabricación casera. En 1956 y a pesar de alegar defensa propia es condenado por asesinato y sentenciado a cadena perpetua. Los folkloristas Harry Oster y Richard Allen lo descubren en la prisión estatal de Louisiana, más conocida como Angola, donde le graban algunos de sus blues, que giran en torno a la vida en prisión y que más tarde se editarán en el sello Arhoolie. Impresionados por su talento inician una campaña para lograr su perdón, que conseguirá una vez cumplidos tres años y medio de pena. Su puesta en libertad coincide con la vuelta a la popularidad del blues rural más puro y sin adulterar. Junto a Mississippi Fred McDowell y Mance Lipscomb se convierte en uno de los grandes hallazgos de este blues revival, actuando en 1964 en el Festival de Newport y realizando en esa década unas cuantas grabaciones que se irán distanciando progresivamente hasta su muerte el 31 de Diciembre de 1980.

Robert Pete Williams es uno de los interpretes de blues más heterodoxos de la historia, su peculiar estilo no tiene parangón permaneciendo casi como una anomalía dentro del género. Su disco de 1961 Free again (Bluesville) contenía un blues especialmente corrosivo titulado I've Grown So Ugly, rebautizado simplemente como Ugly en su LP de 1966 Louisiana Blues (Takoma). El tema ha terminado siendo el más popular de su repertorio gracias a que fue repescado por Captain Beefheart a instancias de Ry Cooder para su disco de 1967 Safe as Milk y más recientemente por los Black Keys en 2004 para su Rubber Factory.




lunes, 11 de marzo de 2013

Made to Break - Provoke (Clean Feed, 2013)

Tras 20 años de incansable hiperactividad, Ken Vandermark no levanta el pie del acelerador y sigue fajándose en agotadoras giras como la que pasó estos días por España con su nueva banda Made to Break. Aunque se creó en 2011 y es ya un proyecto rodado, este CD es su estreno discográfico y se acompaña de otra grabación gemela que se publicará solo en vinilo: Lacerba.

Liquidado su grupo estandarte (Vandermark 5), y aunque mantiene activas numerosas colaboraciones e incluso ha resucitado fugazmente su DKV Trio con una monumental caja de 7 CDs publicada por el sello polaco Not Two, Made to Break parece llamada a tomar el relevo como su principal base de operaciones al menos en formato reducido, mientras el Resonance Ensemble sigue ocupando el espacio central de las de gran formato.

No estamos ante una propuesta rompedora sino ante un paso más en una evolución con numerosos antecedentes en la galaxia Vandermark. Este power trio extendido hereda la potencia del FME y su ampliación The Frame Quartet, y sobre todo recoge los frutos de la semilla sembrada por Spaceway Inc. abriendo su música hacia el funk, y de la inmersión en la electrónica del Powerhouse Sound.

El resultado es una música que se torna más contemporánea trascendiendo las fronteras del jazz. Los efectos surgidos del ordenador del austriaco afincado en Buenos Aires Christof Kurzmann (que había contado con Ken para su proyecto El Infierno Musical) le dan un barniz post-rock que no es ajeno a la efervescencia del género en Chicago (Tortoise), mientras que el bajo eléctrico de Devin Hoff aporta un cierto espíritu hardcore. El énfasis en el aspecto rítmico da un gran peso a la contundente batería de Tim Daisy, con Ken alternando las exploraciones sonoras con el clarinete en los interludios electrónicos, con su habitual pegada con los saxos para deleite de su modesta pero fiel parroquia de devotos.


sábado, 9 de marzo de 2013

Nicole Mitchell's Ice Crystals - Aquarius (Delmark, 2013)

La flautista Nicole Mitchell desarrolla una notable actividad en los últimos tiempos, la publicación de este Aquarius coincide con la del solo Engraved in the Wind. Si en otras ocasiones ha abordado suites de resonancias místicas, composiciones con influencias africanas y europeas en la línea de Muhal Richard Abrams o Roscoe Mitchell, los padres fundadores de la AACM que ella misma llegó a presidir, ésta es más bien una vuelta a la vieja escuela en un formato más convencional.

Aunque lleva un tiempo afincada en la Costa Oeste, demuestra que no ha perdido el vínculo con Chicago formando con Jason Adasiewicz, Joshua Abrams y Frank Rosaly un cuarteto estelar que sucede al de Awakening, donde brillaba con luz propia el guitarrista Jeff Parker. Como desvela el nombre de la banda, Ice Crystals, el disco posee una atmósfera muy cool, similar a la del trío de Adasiewicz Sun Rooms. La presencia del vibrafonista trae siempre a la mente el papel de Bobby Hutcherson en los discos de post-bop más avanzados de Blue Note, en este caso la combinación con la flauta remite al clásico Out to Lunch, dadas las similitudes de la apabullante técnica de Mitchell con la de Eric Dolphy. Este es sin embargo un disco más etéreo, con un swing arrollador y un sabor bluesy que impregna temas tan irresistibles como Yearning o Sunday Afternoon. Puede que no estemos ante su obra más ambiciosa ni ante la más personal, pero probablemente es la que más he disfrutado de principio a fin.

domingo, 3 de marzo de 2013

Benoit Delbecq & Fred Hersch Double Trio - Fun House (Songlines, 2013)

El pianista francés Benoit Delbecq es uno de los inclasificables de la escena europea, aunque podría considerarse heredero de la estirpe monkiana filtrada por Mal Waldron por su hipnótico fraseo, no es ajeno a la música clásica contemporánea ni a la influencia de los ritmos del funk, como puso de manifiesto su viaje a Minneapolis en busca del sonido de Prince para su particular homenaje a Duke Ellington Crescendo in Duke.

A pesar de que ya había grabado a dúo con el pianista Andy Milne en Where is Pannonica?, este doble trío supone un reto mucho más complejo. El nexo común con Fred Hersch es el clarinetista y saxofonista afincado en Holanda Michael Moore, presente en el debut del francés Pursuit, y que formó en los 90 con el pianista americano un trío en una línea mucho más abstracta que la evansiana de sus inicios. En ese trío estaba el batería Gerry Hemingway, que junto a Mark Helias es aquí una de las parejas rítmicas, la otra son dos habituales de las bandas de Delbecq, Jean-Jacques Avenel, un histórico por su larga asociación con Steve Lacy, y Steve Argüelles, que además de la percusión se encarga de añadir efectos electrónicos de forma muy sutil y poco intrusiva.

Delbecq ha compuesto esta obra con el doble trío en mente pero de forma muy abierta y dejando espacio para diversas combinaciones de instrumentos. Hersch tiene un papel secundario pero se integra perfectamente en el universo del francés, hasta el punto de que se hace difícil distinguirlos en algunos momentos. Salvo en un saltarín Night for Day de aire monkiano, lo que prevalece en todo momento sobre la estética jazzística es la faceta más contemporánea de su música, con ecos de Messiaen o Cage. Un disco soberbio al que pone broche de oro una enigmática lectura de la hermosa composición de Ornette Coleman Lonely Woman.