martes, 26 de febrero de 2013

Ernst Reijseger, Harmen Fraanje, Mola Sylla - Deep Down (Winter & Winter, 2013)

El violonchelista holandés Ernst Reijseger es una de las grandes fuerzas creativas de la improvisación europea, como demostró con creces en las filas del Clusone 3, la Icp Orchestra, o el trío con Georg Graewe y Gerry Hemingway. En su ya dilatada trayectoria como líder ha ido creando un nuevo lenguaje para su instrumento dentro de un universo muy particular abierto a múltiples géneros.

Su colaboración con el cantante senegalés emigrado a Amsterdam Mola Sylla viene de antiguo y ya se plasmó hace una década en Janna. En 2008 se estrenaron como trío junto al pianista también holandés Harmen Fraanje, pero solo habían coincidido hasta ahora en la banda sonora de algún proyecto del cineasta Werner Herzog.

¿Alguien podría imaginar a priori el resultado de la insospechada reunión de un sofisticado violonchelista, europeo hasta la médula, un pianista de toque angelical y lirismo desbordante, y un cantante fiel a la vehemencia salvaje de sus raíces africanas, que aporta además su pequeño arsenal de instrumentos tradicionales? Pues a juzgar por este Deep Down, el cruce de culturas funciona con una pasmosa naturalidad y la comunicación entre los músicos parece milagrosa. Desde la hipnótica Elena que abre el disco resulta imposible no caer rendido ante la magia del trío. Música única y tremendamente original, más allá de categorías.

Este vídeo filmado por Myles O'Reilly documenta alguno de los encuentros del trío, pero dibuja también con unas pocas pinceladas un precioso retrato de una ciudad con un encanto irresistible: Amsterdam.



sábado, 23 de febrero de 2013

Ingrid Laubrock Anti-House - Strong Place (Intakt, 2013)

Resulta increíble la fulgurante evolución que experimentó la saxofonista alemana Ingrid Laubrock coincidiendo con su traslado a Nueva York tras largos años de formación en la escena británica, un salto de calidad que la ha convertido en una de las voces imprescindibles de su instrumento.

Su quinteto Anti-House es, al menos para mí, un verdadero all-stars, cada uno de sus miembros ha encabezado mis votaciones en la encuesta de El Intruso en alguna ocasión. Sus trayectorias se entrecruzan además en algunas de las bandas que están marcando el sonido de esta época. Laubrock reclutó a Tom Rainey en su trío Sleepthief, con el que alcanzó la madurez y perfiló su estilo actual, y junto con Mary Halvorson forma el trío del batería, que publicó el pasado año el fascinante Camino Cielo Echo, mientras que con Kris Davis coincide en el trío Paradoxical Frog y en el nuevo quinteto de la pianista Capricorn Climber, con un disco de inminente aparición en Clean Feed.

Esta segunda entrega de Anti-House es un notable paso adelante sobre su debut, con una banda más conjuntada al servicio del que probablemente sea el trabajo más personal de Laubrock hasta la fecha, plagado de formidables composiciones que podrían rivalizar con la mejor época de Wayne Shorter. Temas laberínticos casi siempre en un tono sosegado con momentos de intrigante belleza, como la dedicatoria a Henry Threadgill Cup in a Tea Storm, con una sublime introducción que me recuerda incluso al sonido de Joe Lovano. Un disco asombroso, de los que va creciendo en cada escucha, firme candidato a favorito del año.

martes, 19 de febrero de 2013

Ben Goldberg, nuevos lanzamientos

Curiosa por ecléctica la trayectoria del clarinetista afincado en California Ben Goldberg. A finales de los 80 fue el pionero de la moderna revitalización de la música popular judía con su New Klezmer Trio, que estuvo en el origen de todo un género que explosionó en la escudería Tzadik de John Zorn (donde se reeditó su primer disco) bajo la etiqueta Radical Jewish Culture, antecedente del propio Masada y sus múltiples ramificaciones.

Con otra banda, Junk Genius, que inició su andadura reinventando temas del bebop desde una estética post-moderna, se fue adentrando en terrenos más experimentales, al tiempo que su producción iba derivando hacia la vanguardia: Here by Now, Eight Phrases for Jefferson Rubin... Ya en la pasada década publicó uno de sus trabajos más elogiados: the door, the hat, the chair, the fact, un tributo a Steve Lacy, antes de volver a la música de inspiración judía con su propio trío: Speech Comunication y en cuarteto con el piano de Jamie Saft: Baal, una de las entregas más recientes de la interminable saga del Book of Angels de Zorn.

El pasado año marcó un hito para el clarinetista con la presentación de Orphic Machine, un ciclo de canciones en diez movimientos sobre textos de Allen Grossman que supone una incursión en la música vocal influenciado por su incorporación al Tin Hat Trio. Sin duda se trata de su proyecto más ambicioso por la dimensión orquestal de la banda (un noneto estelar), una obra capital plagada de melodías tan cautivadoras como The Present.


Pese a que hasta ahora había dosificado su discografía, hoy mismo ven la luz dos nuevos proyectos en su propio sello BAG. Subatomic Particle Homesick Blues data en realidad de 2008 y es fruto de un encuentro con el saxofonista Joshua Redman, un quinteto circunstancial que completan Ron Miles (trompeta), Devin Hoff (bajo) y Ches Smith (batería). Más atípico es Unfold Ordinary Mind, una banda formada el pasado año en la que el líder se pasa al clarinete contralto (asumiendo el papel del bajo), con una pareja de saxos tenores: Ellery Eskelin y Rob Sudduth, la guitarra de Nels Cline (reconvertido en estrella del rock en las filas de Wilco), y una vez más la infalible batería de Ches Smith.




Ambos discos aparecen simultáneamente porque están conectados por su énfasis en melodías accesibles de sensibilidad pop, un giro estilístico que ya se anticipaba en Go Home, su sorprendente escarceo con el funk emparejado con el guitarrista Charlie Hunter, que inauguró el catálogo de BAG. En Unfold Ordinary Mind los destellos rockistas de la guitarra de Cline suponen un peligroso acercamiento al pop/rock que pocos (Thirteenth Assembly, Ben Allison) han resuelto dignamente, pero que Goldberg fía a su probada capacidad para componer temas tan primorosos como xcpf (interpretado anteriormente con un cuarteto muy diferente con Myra Melford al piano).

sábado, 16 de febrero de 2013

Barry Altschul - The 3Dom Factor (Tum, 2013)

A sus 70 años el batería Barry Altschul está viviendo una segunda juventud. Presente en grabaciones históricas como el Conference of the Birds de Dave Holland, se codeó con los grandes de los 70 (Corea, Braxton, Bley), para desvanecerse a mediados de los 80 en un largo periodo de oscuridad. Su nombre había vuelto a la actualidad con la reunificación del legendario trío de Sam Rivers, uno de los acontecimientos discográficos del pasado año.

Aquí parece haber querido emular ese formato de trío reclutando al contrabajista Joe Fonda, colega en el FAB trio con Billy Bang, y al saxofonista de las mil caras Jon Irabagon, tras su mano a mano en Foxy. Sin embargo, éste es un disco más equilibrado que aquel vertiginoso tour de force, no en vano en su vuelta al primer plano tras más de 25 años sin grabar a su nombre, ha querido tener el control total y deja claro que ésta es su sesión.

A pesar de que no se considera un compositor sino antes que nada un batería que compone para tocar, todos los temas salvo el Ictus de Carla Bley están firmados por él. Así, repesca algunos clásicos de su selecta discografía, como la preciosa balada Irina, para lucimiento de un inspirado Irabagon, o el freebop con sabor añejo de Natal Chart. También hay temas nuevos como Oops, especie de calipso con ecos de Sonny Rollins inspirado en realidad en un ritmo de Mali, y para cerrar el solo A Drummer Song, evocando el espíritu de Max Roach.

martes, 12 de febrero de 2013

Harris Eisenstadt, el músico viajero


El batería canadiense afincado en Brooklyn nos ha visitado estos días en una mini gira interpretando con músicos locales temas de su quinteto/octeto Canada Day, rebautizado para la ocasión como Andalusia Day. Con este motivo le pudimos oir en una jugosa entrevista con Carlos Pérez Cruz en El Club de Jazz.

Basta repasar este blog para comprobar que Eisenstadt es uno de mis músicos predilectos de la nueva generación nacida en plena era del rock. Situado en un terreno intermedio entre tradición y vanguardia (si es que esta dicotomía tiene aún algún sentido), su música libre pero organizada puede considerarse heredera del espíritu de aquella tercera vía entre el bop y el free representada por Andrew Hill o el quinteto de Miles de los 60. No obstante, como buen alumno de Wadada Leo Smith, está siempre atento a innovar y no dudó en viajar a Senegal y Gambia para empaparse del legado de la percusión africana. Que se trata de un excelente compositor quedó más que acreditado con Woodblocks Prints. Aquella obra singular (para la que no ahorré adjetivos) no solo encabezó mi lista de favoritos de 2010 sino que fue también disco del año en la encuesta de críticos internacionales de El Intruso, a pesar del considerable handicap de haber sido editado solo en vinilo y mp3.

Canada Day es su banda más convencional en una línea post-bop de sonoridad muy cool. La tercera entrega del quinteto estuvo también entre mis favoritos de 2012 y junto a otras melodías memorables se cerraba con King of the Kutiriba, dedicada al recientemente desaparecido Mamady Ganfa, uno de sus maestros en Gambia.


Para la próxima primavera está prevista la publicación en Clean Feed del segundo disco del September Trio, que se completa con dos músicos que me encantan: Ellery Eskelin al saxo y Angélica Sánchez al piano. Una combinación saxo-piano-batería no excesivamente habitual aunque con larga tradición en la libre improvisación desde el emblemático trío Parker-Schlippenbach-Lovens hasta notables ejemplos recientes como Sleepthief y Paradoxical Frog, ambos con Ingrid Laubrock. Con ella tiende hacia una música más abierta y menos estructurada que la del Canada Day, pero con un marcado tono melancólico pleno de lirismo, muy lejos por tanto de la abstracción o la agitación que podría esperarse.


Pero aparte de otras muchas colaboraciones (Nate Wooley, Sean Moran, Mike McGuinnis) la gran novedad para este 2013 es el estreno de su cuarteto Golden State (en referencia a California, el estado donde se formó), que publicará disco este otoño en Songlines y que presenta una formación aún más infrecuente y arriesgada con su mujer Sara Schoenbeck (fagot), Nicole Mitchell (flauta) y Mark Dresser (contrabajo).


sábado, 9 de febrero de 2013

Mostly Other People Do The Killing - Slippery Rock (Hot Cup, 2013)

El sexto disco (quinto en estudio) de los irreverentes MOPDTK sigue la costumbre de parodiar una portada, salvo que aquí (si hay que creer a Moppa Elliott) no inspirada en un álbum específico sino en la estética pop-rock ochentera: "New Kids on the Block meets Rolling Stones meets Kid n' Play".

Para redondear la provocación el estilo de partida declarado no es esta vez el habitual cóctel de swing/bop/free, sino nada menos que el "smooth jazz", para lo cual Moppa se hizo con unos 30 discos representativos del género buscando influencias. Incluso su idea inicial (luego desechada) era dar un giro radical al formato instrumental de la banda para introducir teclados y bajo eléctrico. Pero no hay motivo de alarma, no hay ruptura estilística alguna, el disco suena tan potente o más que los anteriores, y ni los más expertos tendrán fácil localizar las supuestas referencias a Kenny G en este collage post-moderno.

Lo verdaderamente notable es que de la contundente batería de Kevin Shea, los intercambios descabellados de los sopladores, el camaleónico Jon Irabagon y el hipervirtuoso Peter Evans, y el pulso firme de Moppa resulte un sonido homogéneo que, pese a la esquizofrénica mezcla de elementos divergentes, posee ya un sello único e inconfundible, de los que (aún con sus fans y sus detractores) marcan una época.

sábado, 2 de febrero de 2013

Thomas Chapin - Never Let Me Go (Playscape, 2012)

Magnífica noticia para los fans de Thomas Chapin la edición en este triple CD de dos conciertos registrados en el 95 y 96, no mucho antes de su prematura y trágica muerte.

Chapin fue un todoterreno (no hay que olvidar que se formó en la orquesta de Lionel Hampton) que se movió entre dos estilos aparentemente antagónicos, el neo-bop de sus discos en Arabesque y el jazz post-moderno con incursiones en el free del downton neoyorquino de la Knitting Factory.

Los dos cuartetos felizmente recuperados aquí, ambos con Peter Madsen al piano, sintetizan lo mejor de ambos mundos. La crudeza y la amplia extensión de los temas en directo resaltan las grandes virtudes de Chapin como solista explosivo y apasionado, en la tradición del que fuera su maestro Jackie McLean. El variado repertorio es una muestra de su voracidad para absorber todo tipo de influencias, la exuberante Moonray de Artie Shaw, el melancólico Ugly Beauty de Monk, un hit pop como Wichita Lineman de Jimmy Webb, el funk de Spanky House, y como broche final el arrollador Lovellevelliloqui de Roland Kirk.

Con la ayuda de esta publicación y de un proyecto de mecenazgo se prepara el documental Night Bird Song, un repaso a la corta pero intensa trayectoria de un músico irreemplazable.