viernes, 25 de febrero de 2011

Kris Davis, Ingrid Laubrock, Tyshawn Sorey - Paradoxical Frog

Paradoxical Frog ha terminado siendo uno de los discos de 2010 que más me ha impactado y que no me canso de escuchar. En él se reunían tres personalidades en alza, la pianista canadiense Kris Davis, la saxofonista alemana Ingrid Laubrock y el batería norteamericano Tyshawn Sorey. Devorando estos días la amplia trayectoria discográfica de cada uno de ellos casi al completo, me ha parecido que se podía intuir una afinidad de ideas que cuajó en esta obra excepcional. Este vídeo en dos partes grabado en el festival de Moers es una muestra de su música serena e hipnótica pero con ráfagas de inusitada violencia. 


jueves, 24 de febrero de 2011

Resonance Festival


Entre los días 2 al 6 del próximo mes de Marzo se celebra el Resonance Festival con actuaciones repartidas entre las ciudades de Chicago y Milwaukee. Los efectos de la globalización ya se habían dejado notar en el jazz con la famosa conexión Oslo-Chicago cuando Ken Vandermark comenzó a asociarse con músicos escandinavos para algunos de sus proyectos. Más tarde Ken se convirtió en un habitual de los escenarios polacos y en 2007 acabó impulsando una de sus iniciativas más ambiciosas: el Resonance Ensemble, un tenteto transatlántico que seguía los pasos del Chicago Tentet de Peter Bröztmann. En este festival construido en torno a la banda se presenta con una formación ligeramente renovada (esta vez sin participación ucraniana) que reune algunos de los músicos en la órbita de Ken en Chicago, además del neoyorquino Steve Swell, con los polacos Waclaw Zimpel y Mikolaj Trzaska y los suecos Magnus Broo y Per-Ake Homlander.

El festival presenta también diferentes combinaciones de pequeñas subunidades del conjunto como Inner Ear (Tzraska, Swell, Homlander, Daisy), el Reed Trio (Vandermark, Trzaska, Zimpel), Four (Rempis, Zimpel, Hoff, Daisy) o el Brass Trio (Broo, Homlander, Swell), que culminarán en los conciertos del Resonance Ensemble al completo, el mismo modelo que dio lugar a la monumental caja de 10 CDs con la que Not Two documentó la reunión de 2007. El evento sirve de escaparate de la creciente influencia de la fértil escena polaca y de carta de presentación de los sellos discográficos que florecen en aquellas tierras: Not Two de Marek Winiarski en Cracovia, Multikulti de Wawrzyn Makinia en Poznan, Kilogram Records de Mikolaj Trzaska en Gdanks, además de Laurence Family con sus lanzamientos exclusivos en vinilo. Para la ocasión se ponen en circulación dos novedades discográficas, una a cargo del propio Resonance Ensemble: Kafka in Flight (Not Two) y otra del Reed Trio: Last Train to the First Station (Kilogram).

miércoles, 23 de febrero de 2011

Stan Getz Quintets - The Clef & Norgran Studio Albums

Hip-O Select vuelve a la carga con sus lujosas reediciones en formato libro, más aparatosas que prácticas y a un precio a todas luces excesivo, con una recopilación de la primera época de Stan Getz en los sellos de Norman Granz que contiene abundantes fotos, las portadas originales de los LPs de 10 pulgadas y un texto informativo firmado por Ashley Kahn. Esta es mi época favorita de Getz, si acaso solo por detrás de la posterior que se recogía en aquel otro triple CD East of The Sun: The West Coast Sessions y que se puede encontrar también por separado en West Coast Jazz, The Steamer y Award Winner.

Aunque solo tenía 25 años, el saxofonista acumulaba ya una notable trayectoria tras su paso por la orquesta de Woody Herman, y venía de tener un gran éxito con un aterciopelado Moonlight in Vermont junto al guitarrista Johnny Smith cuando es fichado por Granz en 1952 en una época, previa a la fundación del sello Verve, de transición entre el dominio de los discos de 78 rpm y la llegada del LP. La primera parte de la colección corresponde al quinteto con Jimmy Raney, en el que Getz acapara todo el protagonismo en un repaso de standards que está entre lo más inspirado de su carrera. Además, una comparación con la vieja edición del Stan Getz Plays, de los primeros tiempos de la era CD, revela una mejora sustancial en esta remasterización, con mucha más presencia y una nitidez asombrosa.

Pero el principal atractivo está en los tres volúmenes de Interpretations a cargo del quinteto con Bob Brookmeyer, que aunque circulaban en Europa editados legalmente por otras marcas tras caducar los derechos de autor, ven ahora la luz en una edición oficial. Esta asociación fue una especie de réplica al tándem Mulligan-Baker, del que Brookmeyer cuenta que eran fervientes admiradores, tanto que finalmente el trombonista no duró demasiado con Getz dejándolo tirado a la primera oportunidad para irse justamente con Mulligan, si bien volverían a colaborar posteriormente en Recorded Fall '61 y Bob Brookmeyer and Friends.

domingo, 20 de febrero de 2011

Tim Berne - Insomnia (Clean Feed, 2011)

Resulta sorprendente que cuando algunos de sus últimos proyectos permanecen aún sin documentar, ¿para cuándo un disco con los Totopos?, Clean Feed repesque en cambio esta grabación de 1997 que curiosamente no publicó el propio Berne cuando su sello Screwgun, entonces recién creado, funcionaba a pleno rendimiento. El disco consta de dos composiciones en torno a la media hora de duración, una inédita hasta la fecha: The Proposal, la otra que ya se publicó en su día con una banda diferente formada mayoritariamente por músicos daneses: Open Coma. Con semejante extensión y la compleja escritura de Berne no resulta nada fácil mantener la atención que esta música requiere en estos tiempos de escuchas apresuradas, pero el esfuerzo merece la pena.

El núcleo del grupo es el cuarteto Bloodcount (Berne, Speed, Formanek, Black), célebre por su monumental caja de 3 CDs Unwound y por aquella trilogía parisina de conciertos en la que se les unía Ducret a la guitarra eléctrica. Pero la banda se extiende hasta un octeto con la trompeta de Baikida Carroll y un trío de cuerdas, adquiriendo sobre todo en The Proposal una naturaleza camerística de sonoridad desconocida. El formidable empaste del saxo del líder con el clarinete de Speed, el del chelo de Friedlander con el violín de Pifarely, conforman una poderosa trama de sinuosas melodías en la que sólo me chirría a veces la guitarra acústica de doce cuerdas de Ducret. Open Coma transita por terrenos más familiares, incluso hay espacio para un largo solo de barítono de Berne, aunque se cierra, eso sí, con un atípico solo de batería de Black. A pesar de que haya transcurrido más de una década hasta ver la luz, Insomnia me parece un Berne esencial, otro más.

viernes, 18 de febrero de 2011

Weasel Walter, Mary Halvorson, Peter Evans - Electric Fruit (Thirsty Ear, 2011)

Dios los cría y ellos se juntan. El hiperactivo Weasel Walter, que ya había grabado antes con Mary Halvorson a dúo en Opulence y con Peter Evans en cuarteto en Oculus Ex Abysuss (también había muestra previa del trío en CD-R y DVD), parece el nexo de unión de esta sociedad con la pareja que, como refleja la reciente encuesta de El Intruso, está en boca de todos. Walter es otro de los baterías que en su larga trayectoria ha mezclado el free con el punk y todo tipo de géneros underground, pero ha evolucionado notablemente en su periplo de costa a costa desde su época más gamberra, cuando lideraba en Chicago aquella banda de perturbados que se hacía llamar The Flying Luttenbachers, como pone de manifiesto su disco del pasado año Invasion, más pulido de lo habitual.

El entendimiento entre Walter y Halvorson es casi telepático, la guitarrista hace gala de ese estilo espasmódico tan poco usual, pero en estos terrenos tan agrestes se hace notar especialmente su deuda con Derek Bailey, mientras que el tamborileo inquieto del batería parece influido también por la escuela europea libre-improvisadora. Pocos peros se le pueden poner a Evans, que ha asombrado a propios y extraños como virtuoso trompetista en la reciente gira de los MOPDTK, salvo que su incontinencia puede resultar abrumadora. Aquí exhibe su sonido limpio y redondo, que a veces recuerda a Dave Douglas, pero cuando es necesario no duda en salirse de lo convencional con esos leves soplidos y extraños efectos con los que está más que familiarizado si tenemos en cuenta sus discos a solo y sus colaboraciones con Evan Parker. Con otros, este fascinante ejercicio de improvisación inclasificable podría resultar arriesgado, con este trío de músicos clarividentes el interés y la calidad están garantizados.

Podéis escuchar Electric Fruit en Spotify.

miércoles, 16 de febrero de 2011

R.I.P. George Shearing

El legendario pianista anglo-americano George Shearing falleció el pasado 14 de Febrero a los 91 años de edad. Ciego de nacimiento, destacó por su estilo elegante y refinado, con una particular técnica que hizo escuela inspirada en los bloques de acordes de Milt Buckner. Siendo ya una figura en Gran Bretaña, algo así como una versión blanca más delicada de Art Tatum, emigró a Nueva York en 1947 arrastrado por la emergente popularidad del bop, y sin abandonar sus influencias de la era del swing abrazó los nuevos sonidos aunque prefiriendo por lo general ritmos menos frenéticos.

En 1948 formó un original quinteto que le haría famoso con vibráfono, guitarra, contrabajo y batería, un formato en el que le había precedido un par de años antes Mary Lou Williams con una banda totalmente femenina. Prolífico compositor, firmó algunos destacados standards del bop, como Conception, pero el enorme impacto de Lullaby of Birdland, un tema que compuso como sintonía para el célebre club en 1952, eclipsó el resto de su producción. Sus discos de más éxito llegarían en su larga etapa en Capitol, sobre todo junto a cantantes como Peggy Lee, Nancy Wilson o Nat Cole. A partir de mediados de los 60 su popularidad fue decayendo a medida que su estilo de fácil escucha iba quedando anticuado, pero aún así no abandonó en ningún momento su dilatada carrera discográfica.

lunes, 14 de febrero de 2011

Esperanza Spalding, la chica de moda

Dejémoslo claro desde el principio, el interés para el mundillo jazzístico de esa inacabable pedrea que son los premios Grammy es poco menos que nulo. La edición de este año hubiera pasado tan desapercibida como de costumbre de no haberse alzado Esperanza Spalding con uno de los galardones de postín, el de artista revelación. La noticia recorre la red con la chusca coletilla del enfado de las seguidoras de un supuesto ídolo de adolescentes que aspiraba a la distinción.

Pero ¿se trata realmente de una sorpresa? La joven contrabajista y cantante (26 años) posee algunas cualidades evidentes para convertirse en un producto vendible, es guapa, con su eterna sonrisa transmite simpatía y al contrario que en esos éxitos prefabricados su imparable ascensión a la fama no parece basada en una impostura, sino en un carisma y un talento ciertos. No menos importante, graba para Heads Up, subsidiaria de un sello, Concord, que suele tener una desproporcionada buena mano en el reparto de trofeos de esta ceremonia de marketing, y a ello se añade un dato nada despreciable, parece que tuviera enchufe con Obama, ya que ha tocado varias veces en la Casa Blanca e incluso como invitada en la entrega del Nobel en Oslo.

En cuanto a la música, suponiendo que fuera lo más importante, sus credenciales como contrabajista están más que contrastadas, cualquiera no tocaría en el Us Five, la banda de Joe Lovano, un puesto que le proporciona respetabilidad y que pese a su precocidad compagina con su labor como profesora en Berklee. Pero no es por esta faceta por la que parece dispuesta a convertirse en un fenómeno, sino por una carrera propia en la que al contrabajo añade sus dotes como cantante de voz angelical y que se ha traducido ya en tres discos. Hay quién se pregunta si lo que presenta en ellos es realmente jazz o como en el caso de otras celebridades se trata simplemente de pop realzado con ropaje jazzy.

No cabe duda que la chica es de las que abre sus oídos a todo tipo de géneros, en su reciente Chamber Music Society se hacía acompañar de un grupo de cuerdas, le fascina la música brasileña, ha colaborado con el Niño Josele, se codea con Prince, le entusiasman los devaneos con el hip hop de gente como Robert Glasper, pero ¿acaso no es esa tendencia a asimilar otros estilos una de las señas de identidad del jazz? Su música puede parecer algo descafeinada o incluso insulsa, pero no se le puede negar su impronta jazzística por más que tenga todas las papeletas para traspasar fronteras y acceder a públicos mucho más amplios.

¿Tendrá alguna consecuencia para el jazz este hito que ha despertado el entusiasmo de la escasa comunidad jazzera de Twitter? Más bien ninguna en absoluto, al igual que no la tiene que Herbie Hancock, en otro tiempo prodigio de los teclados, tenga en este tipo de saraos una presencia inversamente proporcional a la calidad de su música.

¿Cada vez menos Esperanza en el jazz? por Yahvé M. de la Cavada en Muro de Sonido de El País.

sábado, 12 de febrero de 2011

Kris Davis - Good Citizen (Fresh Sound NT, 2010)

La pianista canadiense Kris Davis lleva una década codeándose con algunos de los nombres más solicitados de la escena neoyorquina. En 2010 tuvo su gran año con tres estupendas grabaciones con diferentes tríos en las que dejaba entrever su estilo versátil, que se adapta con facilidad a diversas situaciones. En Three, con el SKM (Stephen Gauci al saxo y Michael Bisio al contrabajo), tendía al pianismo torrencial de corte tayloriano, mientras que en el deslumbrante Paradoxical Frog (Ingrid Laubrock al saxo y Tyshawn Sorey a la batería), se dejaba llevar en algunas piezas hacia la música contemporánea de John Cage y Morton Feldman.

Este Good Citizen, cuarta entrega para el sello barcelonés Fresh Sound y primera con la clásica fomación de trío de piano, contrabajo y batería, es quizás el más personal de los tres y el que mejor resume sus distintas tendencias. Es difícil pensar en una rítmica más solvente, a la que deja amplio espacio para el lucimiento, que la que la secunda aquí: John Hebert, que se dio a conocer acompañando al gran Andrew Hill, y el veterano Tom Rainey, habitual de Tim Berne y de Fred Hersch, pero que no es ajeno a contextos más libres como demostró en su debut como líder Pool School. Davis no oculta su formación clásica y no desdeña momentos más líricos de lo habitual, pero en mis temas preferidos exhibe su toque más percusivo: Where Does That Tunnel Go, que puede recordar a Jason Moran, o la monkiana B Side. Otra de sus composiciones más notables es la enérgica The Iron Spider, que sin embargo palidece comparada con la vehemencia de la versión contenida en Paradoxical Frog. Lo mejor que se puede decir de este disco es que parece solo un aperitivo, se hace corto y te deja con ganas de más.

viernes, 11 de febrero de 2011

Vijay Iyer Trio - Human Nature

El acercamiento desde el mundo del jazz al cancionero pop no es ninguna novedad. Emulando a Miles Davis, el pianista Vijay Iyer echa mano de la famosísima balada de Michael Jackson Human Nature. Un particular homenaje al ídolo desaparecido que ya se incluía en su disco Solo, pero que en manos de su trío, con Stephan Crump al contrabajo y Marcus Gilmore a la batería, se convierte en una interpretación portentosa.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Mike Reed - Empathetic Parts (482 Music, 2010)

Mientras que con su otra banda People, Places & Things se dedica a indagar en la música hecha en Chicago en la segunda mitad de los 50, el batería Mike Reed sigue cultivando con Loose Assembly la rica tradición de vanguardia de la ciudad del viento que se remonta a los comienzos de la AACM, de la que ahora Reed es miembro destacado. Loose Assembly es un quinteto con el saxofonista Greg Ward, la chelista Tomeka Reid, el vibrafonista Jason Adasiewicz y el bajista Joshua Abrams. Aunque en un principio fue el clarinetista Jason Stein el invitado para Empathetic Parts, finalmente el sexto componente elegido para el concierto registrado en el disco fue nada menos que el legendario saxofonista Roscoe Mitchell, uno de los padres fundadores.

La extensa suite no es una composición al uso, sino que se trata en realidad de un pequeño bosquejo que sirve de plataforma para lo que Reed llama arreglo colectivo, donde cada músico señala por turnos la dirección a seguir mediante una técnica de señales inspirada en las usadas por Fred Lonberg-Holm y Jeff Albert, algo parecido al Cobra de John Zorn. Lo curioso es que las transiciones entre las diversas atmósferas se suceden casi inadvertidamente y el resultado para el oyente es una música intrigante, por un lado dotada de gran espontaneidad, por otro fiel exponente de un plan oculto. El disco se completa con I'll Be Right Here Waiting, un tema de Steve McCall incluido en el álbum Air Time que sirve de brillante broche final. Este estimulante documento es la prueba más tangible de que el espíritu transgresor que animó aquellos experimentos del primer Art Ensemble sigue vivo en la joven generación que está tomando el relevo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Prince Lasha, Sonny Simmons - The Cry! (Contemporary)


El debut de Prince Lasha presentando a Sonny Simmons es uno de esos gloriosos discos de isla desierta. Prince Lasha había nacido en la ciudad tejana de Fort Worth como John Carter y Ornette Coleman, con el que compartió ideas en su juventud, y Sonny Simmons, un oriundo de Louisiana que parece el verdadero líder del álbum hasta el punto de que Lasha no aparece en un par de temas, muestra también una clara afinidad con las nuevas formas libres. Lasha se había encontrado con Simmons en los 50 en Oakland, tras trasladarse a la Costa Oeste siguiendo la estela de Ornette, pero no grabarían su debut hasta Noviembre de 1962, también para el sello Contemporary de Lester Koening, al igual que aquel innovador Something Else!. La pareja volvería a reunirse el año siguiente en Illumination! con la rítmica de Coltrane, Elvin Jones y Jimmy Garrison, y en 1967 para otro disco magistral: Firebirds, para después caer en un prolongado olvido hasta la reaparición de Simmons en los 90.

Aunque más tarde destacaría con el inusual corno inglés, Simmons usa aquí solo el saxo alto, un modelo de plástico que le da una sonoridad parecida a Ornette, y a pesar de que se sintió también fascinado por el estilo de Eric Dolphy, con el que llegaría a colaborar poco después, siempre fue un músico con su propia personalidad. En cierto modo podría decirse que Simmons representa una especie de eslabón perdido entre Charlie Parker y Ornette, menos radical que otros vanguardistas de la época, por lo que la escucha de esta obra esencial resulta más accesible de lo que cabría esperar. Por su parte Prince Lasha usa una flauta de madera de la que extrae una cálida sonoridad, excepto en un tema en que está al clarinete bajo. Completan el quinteto Gene Stone en la batería y el dúo de contrabajos de Gary Peacock y Mark Proctor. La portada con diseño de George Kershaw muestra a los dos protagonistas en fotos de Roger Marshutz. He escogido el tema que abre el disco, Congo Call, free-bop en su máximo esplendor con aires de africanismo que aún hoy, casi 50 años después, suena fresco y actual, que bandas como el cuarteto de William Parker siguen tomando como modelo, y al que el batería Frank Rosaly rinde tributo en estos días con su grupo Green and Gold, que toma el nombre de otro de los temas de este The Cry!

sábado, 5 de febrero de 2011

Mostly Other People Do The Killing - The Coimbra Concert (Clean Feed, 2011)

Mostly Other People Do The Killing, el cuarteto del contrabajista Moppa Elliott, toma su nombre de una cita sobre Stalin de Leon Theremin, el inventor de uno de los primeros cachivaches electrónicos. Moppa tiene como socios en este sindicato del crimen jazzístico la desquiciada batería de Kevin Shea, el rocoso saxo de Jon Irabagon y la esplendorosa trompeta de Peter Evans. Tras cuatro discos en su propio sello Hot Cup, su primer registro para los portugueses de Clean Feed, un doble CD grabado en vivo en Coimbra, les ha venido al pelo para siguiendo la costumbre parodiar en la portada al ínclito Keith Jarrett.

Representando una sensibilidad post-moderna que asume en su discurso otras influencias además del jazz, MOPDTK se pasea por la historia de todos sus estilos (swing, bop, cool, free, funk) sin dejar títere con cabeza, una actitud festiva y desenfadada que encuentra en el directo su expresión más natural. Aunque todas las composiciones pertenezcan al contrabajista, en realidad casi todos los temas, algunos de ellos maratonianos, se convierten en un carrusel de citas (reales o imaginarias en expresión del propio Moppa) de lo más variopintas: A Night in Tunisia, A Love Supreme, Love is Here to Stay...
La irreverencia del grupo enlaza con una forma de entender el jazz más de tradición europea que recuerda la escena holandesa e italiana, por momentos podríamos creer que estamos oyendo a la ICP Orchestra o alguna escisión de la Italian Instabile Orchestra. Pero no nos dejemos engañar, esta aparente ligereza no tendría ni por asomo el mismo impacto si no estuviera ejecutada por músicos más que sobrados en el dominio de su instrumento, más bien superdotados en el caso de Jon Irabagon y del apabullante Peter Evans.

Mostly Other People Do The Killing actúan en Cádiz el próximo día 14 de Febrero y en Huesca el 15.

Crónica del concierto de Huesca por Carlos Pérez Cruz.
Entrevista a Moppa Elliott por Carlos Pérez Cruz.
MOPDTK pone patas arriba el Centro Cultural del Matadero  por Jesús Moreno en el Diario del Alto Aragón.

miércoles, 2 de febrero de 2011

The White Stripes - Seven Nation Army

Ya es oficial, los White Stripes se han disuelto. Con su vuelta a lo básico, el grupo de Detroit se convirtió en uno de los iconos del rock de la pasada década, gozando de un éxito quizás desproporcionado. La pareja de Jack y Meg White creó una especie de versión de bolsillo de Led Zepellin, una puesta al día de su hard rock simple y directo pasado por el punk y el garaje, pero sin olvidar ciertos escarceos con el country blues, abriendo una senda que transitarían después bandas como The Black Keys. 

martes, 1 de febrero de 2011

Gregg Allman - Low Country Blues (Rounder, 2011)

La mano de T-Bone Burnett se nota y de qué manera en la reaparición de Gregg Allman. Especialista en producciones con sabor añejo, siempre impecables aunque quizás no tan primorosas como las de Joe Henry, ha aplicado aquí su inconfundible sonido retro con ecos de rockabilly, con un llamativo uso del contrabajo en primer plano. Salvo un intrascendente tema propio, el álbum es un repaso de viejos clásicos del blues, un concepto similar al usado con B.B. King en One Kind Favor, de los pocos aciertos del legendario bluesman en los últimos tiempos. Allí brillaban también las teclas de Dr. John y la singular batería de Jay Bellerrose, mientras que aquí la guitarra se confía al más que correcto Doyle Bramhall II, acompañante habitual de Eric Clapton.

El rock sureño de los hermanos Allman bebió desde siempre de las fuentes del blues, por lo que un disco así parecía obligado y Gregg aborda este repertorio con convicción y sobrado talento. Burnett posee una especial habilidad para sacar petróleo de piezas de la época de la Gran Depresión: Floating Bridge de Sleepy John Estes y sobre todo un hipnótico Devil Got My Woman de Skip James, con un precioso arranque acústico, son un ejemplo perfecto. Pero el disco toca todos los palos, y así una sección de vientos adorna el r&b de Amos Milburn en Tears Tears Tears y el soul primigenio de Bobby Bland en Blind Man. En definitiva, un espléndido disco de versiones que si firmara Kim Wilson o Jimmie Vaughan apenas tendría repercusión fuera de los círculos especializados, pero que gracias al regreso de una vieja gloria del rock vuelve a poner de actualidad un género, el blues, que sobrevive con escasos alicientes.

Podéis escuchar Low Country Blues en Spotify.