viernes, 31 de diciembre de 2010

R.I.P. Billy Taylor

El año 2010 ha sido especialmente devastador en el mundo del jazz, entre otros muchos nos han dejado nombres de la talla de Hank Jones, James Moody, Buddy Collette, Abbey Lincoln, Herb Ellis, Fred Anderson, Bill Dixon, Marion Brown, Noah Howard y Willem Breuker. A ellos hay que añadir la pérdida de otro de los personajes notables del bop, el pianista Billy Taylor, que falleció el pasado 28 de Diciembre a los 89 años de edad.

Desde mediados de los 40, Taylor acompañó a muchos de los grandes, incluyendo a Charlie Parker. Su carrera discográfica comenzó en el 44 junto al violinista Eddie South, para a continuación unirse a la banda de Don Redman, con la que giró por Europa. De vuelta a Estados Unidos, grabó algunos de sus mejores discos para Prestige. A partir de finales de los 50, Taylor se dedicó especialmente a su faceta de educador y divulgador del jazz, apareciendo en numerosos programas de televisión.

Su composición más famosa fue I Wish I Knew How It Would Feel To Be Free, un tema gospeliano que Nina Simone consagró como un himno en su disco de 1967 Silk & Soul, y que desde entonces ha sido versionado con frecuencia, sin ir más lejos este mismo año se incluía en el fenomenal Wake Up! de John Legend + The Roots.


Tributo a Billy Taylor en JazzWax por Marc Myers.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mike Pride - Betweenwhile (AUM Fidelity, 2010)

Como Mary Halvorson, con la que colaboró en el trío MPThree, Mike Pride pertenece a esa ultimísima generación que se abre paso en el jazz sin renunciar a otros mundos. Como tantos otros baterías con aspiraciones a liderar sus propios grupos, Pride se ha forjado en esa escena del underground neoyorquino donde se mezclan punk, noise y vanguardias de todos los pelajes.

Esta banda, a la que ha bautizado con el curioso nombre de From Bacteria To Boys, ya se había estrenado como trío hace algunos años, pero es ahora un cuarteto perfectamente compenetrado con el saxo macizo y profundo de Darius Jones (la revelación del pasado año con Man'ish Boy), el piano romántico y exuberante de Alex Marcelo y el sólido contrabajo de Peter Bitenc.

Aunque mantiene la energía característica del rock y un cierto sabor a R&B, Betwennwhile es un disco de jazz plenamente en la tradición, a veces intenso, complejo y disonante, pero también con deliciosas ráfagas de bop clásico, y que en cualquier caso suena siempre fresco y original. Con bandas como esta el futuro del jazz está en buenas manos.

Podéis escuchar algunos extractos de Betweenwhile en la web de Aum Fidelity. La compra del CD a través de dicha web da derecho a una descarga de un bonus track. 

lunes, 27 de diciembre de 2010

Matthew Shipp a los 50

Entre las novedades ya anunciadas para el próximo año uno de los platos fuertes es el doble CD de Matthew Shipp Art of the Improviser (Thirsty Ear). El pianista, que el pasado 7 de Diciembre cumplió 50 años, es uno de los pocos al que no le viene grande el calificativo de genio, y a estas alturas de su carrera no tiene nada que demostrar.

Pero lo que más páginas han llenado últimamente han sido sus polémicos puntos de vista. Shipp es de los que no se muerde la lengua, en el documental Icons Among Us: Jazz in the Present Tense, sorprendía por la contundencia con la que se rebelaba ante la excesiva reverencia, cargada de complejo de inferioridad, frente a las vacas sagradas del pasado. En la misma línea no ha tenido empacho en reivindicar su originalidad y ha cuidado mucho de distanciarse de Cecil Taylor, reconociendo mas bien su admiración por Bud Powell, Thelonious Monk y en el plano armónico por Bill Evans. Su frustración ante el hecho de que el cuarteto de David S. Ware, aunque elogiado por la crítica y fichado por Sony, no lograra salir del underground, ya le había llevado a cargar contra el de Wayne Shorter, del que opinó que disfrutaba de un estatus inmerecido, lo que le valió una respuesta de Ethan Iverson en la que equiparaba su actitud con la intrasigencia de Wynton Marsalis. Más recientemente no dudó en ampliar el tiro hacia esos grandes nombres que acaparan las portadas de las revistas desde los 70, como Jarrett o Hancock, del que no tuvo reparos en calificar de basura su producción de los últimos años.

Tras amagar con una retirada discográfica, Shipp dio un giro a su trayectoria en el nuevo siglo desde la dirección artística del sello Thirsty Ear coqueteando con la electrónica y los ritmos del hip-hop, una estética que desconcertó a muchos de sus más fieles seguidores, pero que hoy se puede valorar como una faceta más de su empeño en abrir nuevos caminos. Sin embargo, si examinamos su discografía del último lustro, parece evidente una vuelta a sus orígenes como abanderado del post-free. Este mismo año se publicó su reunión con el saxofonista (aquí solo al clarinete) Sabir Mateen: SAMA (Not Two), lo que nos trajo a la memoria su debut hace ya 22 años con Sonic Explorations (Cadence), donde hacía pareja con Rob Brown, un arte del dúo que siguió frecuentando (salvo en su colaboración con Roscoe Mitchell) con músicos de su círculo más íntimo: William Parker, Joe Morris y Mat Maneri.

El otro registro discográfico de 2010 fue 4D, una recapitulación de su estilo a piano solo que incluía sus recurrentes visitas al cancionero popular: Frere Jacques, Autumn Leaves, Greensleves, y su confesada veneración por Duke Ellington: Prelude to a Kiss. El disco era también una continuación de la exploración de todas las posibilidades del piano presentes en otras dos obras recientes: One y Un Piano, en las que es notoria su afinidad con ciertos compositores clásicos como Debussy o Scriabin. Aún más evidente resulta esa vuelta atrás en sus dos últimas grabaciones a trío: Piano Vortex y Harmonic Disorder, ambas con un Joe Morris reconvertido a contrabajista y el batería Whit Dickey, un fiel colaborador en sus comienzos. Su próxima entrega sigue apostando por estos dos formatos, el solo y el trío, esta vez con sendos registros en vivo, con la única novedad de que el trío cuenta con Michael Bisio sustituyendo a Morris en el contrabajo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Mi lista de favoritos de 2010

Harris Eisenstadt Woodblock Prints (Foto de Peter Gannuskin)

 
Esta es mi lista de favoritos del 2010, una muestra subjetiva de lo que más he distrutado este año de entre la mínima parte a la que he tenido acceso de los cientos de discos que se publican. Hay otros muchos destacados que bien podrían estar en la lista, sin ir más lejos todos los que he ido seleccionando en estas páginas y otros tantos que seguiré repescando en los próximos meses.

Un vistazo general a otras listas muestra un consenso en torno a Ten de Jason Moran en su año triunfal con la concesión de la beca MacArthur, sin olvidar a Mary Halvorson, que más allá de lo aventurero de su estilo en otros proyectos, con Saturn Sings ha encontrado su hueco con un post-bop empapado de sensibilidad rockista.

Repasando mi propia selección, lo más relevante es que la mayoría de los músicos pertenece a esa generación en los treinta y tantos años que está trayendo al jazz un soplo de aire fresco minando las fronteras entre tradición y vanguardia. Para el puesto de honor me he inclinado por Woodblock Prints, la exquisita propuesta que nos ha regalado el canadiense Harris Eisenstadt.


1. Harris Eisenstadt - Woodblock Prints (No Business)

2. Mary Halvorson - Saturn Sings (Firehouse 12)

3. Adam Lane - Ahscan Rantings (Clean Feed)

4. Jason Adasiewicz - Sun Rooms (Delmark)

5. Jason Moran - Ten (Blue Note)

6. Matt Bauder - Day In Pictures (Clean Feed)

7. Mike Pride - Betweenwhile (AUM Fidelity)

8. Jeb Bishop - 2009 (Better Animal)

9. Tomas Fujiwara - Actionspeak (482 Music)

10. Keefe Jackson - Seeing You See (Clean Feed)







Y aquí os dejo también algunos enlaces a otras listas. No deja de ser un juego sin mayores pretensiones, pero que entretiene y no viene mal para llamar la atención sobre algunos títulos que pueden haber pasado desapercibidos. Aunque hay muchísimas, para no aburrir he seleccionado una pequeña muestra bastante diversa de algunos de los blogs y webs que sigo habitualmente:
Y finalmente para concluir este repaso de listas incluyo el recuento global del Village Voice.

Hablando de juegos, también podéis pasar el rato con este test que con motivo del lanzamiento por parte de Smithsonian de una antología del jazz en 6 CDs, propone adivinar tema o intérprete de 25 breves fragmentos de algunos de los hitos más famosos de su historia, un desafío aparentemente muy sencillo pero advierto que los 10 minutos que dan de tope de tiempo se pasan muy rápido. Y si os atrevéis a un reto mucho más complicado, hay una versión extendida para tratar de reconocer en 20 minutos cortes aún más reducidos de los 111 temas que incluirá dicha recopilación. 

Y como guinda, aquí tenéis al ínclito Wynton Marsalis comentando una particular lista de 5 favoritos de todas las épocas y estilos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Captain Beefheart, un genio excéntrico

La noticia del fallecimiento el pasado viernes a los 69 de años de edad y como consecuencia de una larga enfermedad de Don Van Vliet tiene algo de fantasmal, ya que a Captain Beefheart, ese personaje enigmático con el que construyó su propia leyenda, ya lo había enterrado el propio Van Vliet hace casi tres décadas después de una carrera revolucionaria, de las de escaso impacto comercial, pero de las que dejan una huella imborrable que no cesa de crecer con el paso del tiempo.

Famoso por su actitud despótica con sus músicos y por su tormentosa relación con el que fuera su amigo y mentor, Frank Zappa, Captain Beefheart se dio a conocer con una aguerrida versión del Diddy Wah Diddy de Bo Diddley. Con la publicación en 1967 del LP Safe As Milk acompañado de su Magic Band, cimentó su peculiar estilo, una amalgama de blues y rock influenciado sobre todo por Howlin' Wolf, inspiración de su extravagente estilo vocal, que se convertiría en el arquetipo de la psicodelia más underground de finales de los 60.

Pero en poco tiempo su música iba a alcanzar cotas insospechadas. En 1969 Zappa le produjo Trout Mask Replica, hoy en día elevado a la categoría de disco de culto como uno de los grandes hitos de la historia del rock, pero que es comprensible que en su época provocara un shock monumental. Surrealista hasta el dadaísmo, el doble álbum integraba elementos del free jazz de Ornette Coleman en una de las obras más bizarras jamás realizadas. En una estética similar aunque más accesible, Lick My Decals Off, Baby se convirtió en su álbum más exitoso, pero disputas legales sobre sus derechos lo han relegado al olvido respecto a algunas de sus obras menos ambiciosas.

Con The Spotlight Kid y Clear Spot evolucionó hacia terrenos más convencionales sin perder sus señas de identidad, para desembocar a continuación en un bajón creativo interpretado por sus fanáticos como una concesión a la comercialidad, si bien emplear esta palabra referida a Captain Beefheart parece un sarcasmo. Finalmente reconstruyó su banda a finales de los 70 intentando volver al estilo de sus comienzos y redimiéndose ante esos fans desencantados con su trilogía final: Shiny Beast (Bat Chain Puller), Doc At The Radar Station y Ice Cream For Crow, tras la que desapareció radicalmente de la escena musical para dedicarse a una vieja afición, la pintura, en la que encontraría un negocio mucho más lucrativo que el de la música.

La influencia de Captain Beefheart se extiende hasta figuras de la talla de Tom Waits, que reconvirtió su estilo en los 80 tomándole como modelo para crear su propio e inconfundible universo. Multitud de bandas de rock, del punk a las corrientes más experimentales, de Sonic Youth a los White Stripes, tienen una deuda innegable con este visionario adelantado a su tiempo, si no directamente, porque Captain Beefheart fue un personaje demasiado insólito como para poder ser copiado, sí en su espíritu transgresor y vanguardista.

domingo, 12 de diciembre de 2010

R.I.P. James Moody

El pasado jueves 9 de Diciembre falleció en San Diego a los 85 años James Moody, que padecía un cáncer de páncreas. De carácter desenfadado, su sentido del humor y sus dotes de showman llegaron incluso a ocultar su gran talento como saxofonista, flautista, compositor y arreglista.

Había comenzado su carrera en 1946, en pleno auge del bop, con la big band de Dizzy Gillespie, que se convertiría en su mentor y con el que seguiría colaborando durante largo tiempo, y en 1948 debutó ya como líder con una banda a la que bautizó como James Moody & His Modernists.

Grabado en Suecia en 1949, su solo en I'm in the Mood for Love, un ejemplo de claridad melódica, tuvo un enorme éxito como Moody's Mood for Love cantada por King Pleasure con la letra que le había creado otro cantante, Eddie Jefferson. Convertido en un clásico, se cuenta incluso que fue una de las fuentes de inspiración del magistral Astral Weeks de Van Morrison, que más tarde acabaría realizando también su propia versión del tema.

Después de grabar para Prestige a mediados de los 50 con un septeto de bop sofisticado y melódico, continuó su carrera en Argo con un buen puñado de discos, en parte olvidados al no haber visto la luz en CD como tantos otros de los tesoros que encierra la subsidiaria de Chess. En ellos alterna el saxo tenor con el alto y la flauta, y no renuncia a ciertos toques de rhythm & blues.

Moody siguió fiel al bebop durante toda su carrera, aunque sin olvidar su vena romántica como consumado intérprete de baladas, y quiso seguir tocando hasta el final, rodeándose incluso con frecuencia en los últimos tiempos de destacados músicos jóvenes, como Mark Turner, con el que grabó un disco de jams, además de seguir publicando a su nombre hasta muy recientemente con la pareja de grabaciones 4A y 4B.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Jeb Bishop - 2009 (Better Animal, 2010)

Aunque empezó alternando la guitarra en los Vandermark 5, Jeb Bishop se ha consolidado como un enorme trombonista, quizás el más destacado desde Roswell Rudd. Ocupado en su trabajo con otras bandas, confiesa que se ha tomado su tiempo para publicar un nuevo disco como líder, ya que esta es su primera grabación en estudio desde la publicación hace una década de Afternoons (Okkadisk), pero la espera ha merecido la pena.

No hay duda que su formato preferido es el de trío, Jason Roebke al contrabajo y Frank Rosaly, que susituye a Harris Eisenstadt en la batería respecto a la formación de Tiebreaker (Not Two), un directo registrado en Cracovia, son una pareja tan eficaz que hace olvidar aquel sensacional tándem Kessler-Mulvenna de sus inicios.

Pocas veces podremos encontrar un free con un swing tan brutal como este, empapado en realidad de jazz de todas las épocas, y con ese sabor bluesy tan característico de las bandas de Chicago que me vuelve loco. En este puñado de variados y atractivos temas Bishop imparte una lección magistral de dominio técnico del instrumento y de sentido melódico y rítmico. Un fantástico disco de los que te hacen recuperar el entusiasmo por esta música visceral y apasionada.

martes, 7 de diciembre de 2010

Adam Lane - Ashcan Rantings (Clean Feed, 2010)

El contrabajista Adam Lane ha dado un giro considerable respecto al sonido más post-moderno de No(w) Music y New Magical Kingdom, las anteriores entregas de su Full Throttle Orchestra, y a juzgar por los resultados ha dado en el clavo.

Suprimidas las guitarras que la emparentaban con el noise y el avant-rock y aquel carácter un tanto esotérico en la estela de Sun Ra, la banda presenta ahora una formación completamente renovada que es casi un all-stars de músicos innovadores, un noneto con siete sopladores: David Bindman, Avram Fefer y Matt Bauder en los saxos, Nate Wooley y Talor Ho Bynum en las trompetas, Reut Regev y Tim Vaughn en los trombones.

El doble CD, más de hora y media de música imponente de principio a fin, más enraizada que nunca en el sonido de las big bands de Ellington y Mingus, alterna aires orientales, cadencias de blues, preciosas melodías que te van envolviendo de forma tan asombrosa como en otro de mis favoritos, el Woodblock Prints de Eisenstadt. Lane ha plasmado aquí a la perfección esa idea tan manida pero tan difícil de mirar hacia adelante sin perder de vista la tradición, demostrando que se puede hacer música de vanguardia que irradia alegría contagiosa. Sin duda uno de los acontecimientos del año.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Dave Brubeck cumple 90

Si hace algunos días, sin necesidad de excusa alguna, hablaba aquí de su mítico Time Out y recordaba su gran éxito Take Five, hoy Dave Brubeck está de actualidad porque cumple 90 años. Con este motivo numerosos medios le han dedicado amplios espacios mientras se suceden las noticias en torno al pianista. Sin duda la de mayor interés es la aparición del nuevo documental Dave Brubeck, In His Own Sweet Way, dirigido por Bruce Ricker y que produce Clint Eastwood, uno de sus grandes admiradores. Así lo delataba su aparición tocando algunas piezas junto a Jay McShann en el capítulo dedicado al piano de blues que dirigió el cineasta en la serie de la PBS The Blues, que coordinó Martin Scorsese.

Por otro lado, nos llueven las ediciones discográficas para aprovechar el tirón de la fecha. Concord ha publicado el doble CD The Definitive Dave Brubeck, un lanzamiento oportunista que recopila temas de lo más variopinto, desde sus más remotos comienzos, los grandes éxitos de su época inicial en Fantasy, algunos de ellos incluidos en el célebre Jazz at Oberlin, hasta lo más reciente de su producción en Concord y Telarc, dado que todo este conglomerado de sellos está ahora en las mismas manos.

Por su parte Sony Legacy ha hecho lo propio con otro doble recopilatorio: Legacy Of A Legend, que selecciona algunos de los clásicos de su época intermedia, la más exitosa, y ofrece como gancho una toma inédita de Three To Get Ready, y ha reempaquetado además a buen precio dos cajas de 5 CDs cada una del material reeditado en estos últimos años, la primera contiene Brubeck Plays Brubeck, Branderburg Gate Revisited, Gone with The Wind, Jazz Goes To College y Jazz Impresions of New York mientras que la segunda se ocupa de Time Out y su larga serie de secuelas: Time in Outher Space, Time Further Out, Time Changes y Time In.

Me alegra comprobar la atención que sigue despertando Brubeck, sin duda un buen pretexto para reevaluar su larga y fecunda carrera, pero preferiría que en lugar de recopilaciones que vuelven una y otra vez sobre lo ya disponible, se recuperara también lo mucho que sigue en el limbo, así que señores de Sony, ¿por qué demonios los discos del cuarteto clásico de mediados de los 60 dedicados al repertorio de destacados compositores, los deliciosos My Favorite Things (Richard Rodgers), Angel Eyes (Matt Denis) y Anything Goes (Cole Porter), están reeditados solo en el mercado japonés?

domingo, 5 de diciembre de 2010

Jason Adasiewicz - Hide

Sun Rooms, del trío del vibrafonista Jason Adasiewicz, es uno de mis discos favoritos de este 2010, lo cual no es ninguna sorpresa conociendo su estupenda trayectoria anterior con el quinteto Rolldown, que cuenta con Josh Berman en la trompeta, Aram Shelton en el saxo alto, Jason Roebke en el contrabajo y Frank Rosaly en la batería. Así de potente sonaba esta sensacional banda con el tema Hide, que se incluía en su segundo disco Varmint, post-bop aventurero en la mejor tradición de los 60.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Aram Shelton - These Times (Singlespeed, 2010)

Aram Shelton es uno de ese puñado de saxofonistas que andan por los treinta y tantos que vienen pegando fuerte. El trío Dragons 1976 y el cuarteto Arrive fueron sus mejores cartas de presentación como herededo directo de Vandermark en Chicago, si bien aunque sigue ligado a aquella escena, a mitad de la década se trasladó a Oakland donde ha encontrado nuevos socios para sus últimos proyectos: Ton Trio, Cylinder.

En These Times, otro CD de escasa duración publicado en su propio sello, se presenta con un cuarteto que viene a ser una versión reducida del grupo cooperativo Fast Citizens, donde están también Keefe Jackson y el contrabajista Anton Hatwich, incorporando en la batería a Marc Riordan. La pareja de saxofonistas reconoce a Ornette Coleman como padre espiritual del free-bop en que se mueven, aunque Shelton apunta como influencias más directas a John Tchicai (recordemos el magnífico tándem con Shepp en los tiempos de la 'new thing') y John Carter, ya que alterna el saxo alto con el clarinete. Cruda, abierta y espaciosa, la música del cuarteto respira una gran libertad sin perder nunca de vista el aspecto melódico. Excelente.

These Times se puede comprar a través de la web de Aram Shelton.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Maceo Parker - Children's World

No conozco a fondo la discografía de este gigante del jazz-funk, pero dudo mucho que contenga algún tema que desbanque de mis preferencias al sedoso Children's World, que no descubrí hasta oírlo en una película perfectamente olvidable, A Crime, cuyo mayor aliciente era la presencia como protagonista de Harvey Keitel. Incluido originalmente en el disco Roots Revisited, esta interpretación en directo corresponde al documental My First Name Is Maceo, y el saxofonista aparece secundado por sus fieles Fred Wesley y Pee Wee Ellis.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ches Smith - Finally Out Of My Hands (Skirl, 2010)

Ches Smith es además del batería de Mary Halvorson, del Ceramic Dog de Marc Ribot y de los Totopos, el último proyecto todavía sin reflejo discográfico de Tim Berne, uno de los que combina esa actividad más o menos jazzística con apariciones en grupos de metal y rock de marcado carácter experimental y eso se nota en el desparpajo de esta banda que ha bautizado como These Arches.

Debido a la presencia del acordeón, órgano y electrónica de Andrea Parkins, el sonido del cuarteto remite a la estética downtown de aquel trío de Ellery Eskelin que tanto impacto me causó a finales de los 90. Aquí el saxofonista es Tony Malaby, que anda metido en todas las salsas, y además cuenta en un papel más secundario con la guitarra siempre refrescante de Halvorson.

El CD contiene solo 8 temas con una duración, al estilo de los viejos LPs, que no alcanza los 40 minutos, algo que se va haciendo más común en esta época de renovado auge del vinilo y que a veces se agradece. Continuos e inesperados cambios de ambiente, sonoridades entre lo oriental y lo marciano, frenéticos ritmos rockistas junto a reposados momentos de exploración. Habrá que estar atentos a esta atrevida banda que es un fiel reflejo de ese sano eclecticismo que es la nota dominante del jazz actual.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dinah Washington - The Keynote, Decca & Mercury Singles

Llegan las fechas navideñas y con ellas la acostumbrada oferta de objetos tentadores, esas cajas ideales para regalar o regalarse a uno mismo. A la espera del auténtico bombón del año en lo que al jazz se refiere, la inminente reedición en 11 CDs de las grabaciones de los años 30 para Columbia de la orquesta de Duke Ellington (a cargo como no de Mosaic), acaba de aparecer un sabroso aperitivo: The Fabulous Miss D! The Keynote, Decca and Mercury Singles 1943-1953una caja de 4 CDs que edita Hip-O Select, la etiqueta especializada de Universal.

La producción completa de Dinah Washington para Mercury se reeditó en su momento en el mercado japonés en una exhaustiva colección de 7 cajas triples. Esta nueva edición se limita a volver a poner en circulación sus singles de la era pre-LP, aquellos 78 rpm que arrasaban en los 'jukeboxes'. Se trata de un total de 107 temas, casi todos grabados para Mercury (solo uno con la orquesta de Lionel Hampton corresponde a Decca y otros cuatro a Keynote), muy diversos ya que Dinah se inició en los terrenos del r&b pero se reconvirtió hacia el jazz tomando como modelo el estilo de Billie Holiday e incluso traspasó las fronteras del pop con un enorme éxito. El autor de las notas que acompañan los CDs es Marc Myers, que ha dedicado una amplia entrada de su blog al lanzamiento.

Valga como ejemplo de los tesoros que podemos encontrar buceando en esta caja uno de mis favoritos, la grabación de enero de 1952 de Wheel of Fortune, el tema que el año anterior había sido un bombazo cantado por Kay Starr. No se conoce en su totalidad la formación que le acompaña, solo que Ben Webster y Wardell Gray están en la sección de saxos, Wynton Kelly al piano y Jimmy Cobb a la batería. A la versión del single se le añadieron unos coros si bien apenas alteraban la toma. En cualquier caso, una interpretación superlativa de escucha ideal para tardes lluviosas.