viernes, 29 de octubre de 2010

Allen Toussaint - St James Infirmary

St James Infirmary es uno de los himnos más ligados a Nueva Orleans, esa ciudad que es un crisol de músicas, y ha sido versionado hasta la saciedad, desde Louis Armstrong a Bobby Bland. Si alguien cree que seguir recurriendo a este clásico es un mero ejercicio de nostalgia, debería oir esta joya del legendario Allen Toussaint exquisitamente secundado por Marc Ribot, David Piltch y Jay Bellerose, posiblemente la versión más fascinante de las incluidas en The Bright Mississippi, otra maravilla con Joe Henry a los mandos.


jueves, 28 de octubre de 2010

Jackie McLean - Destination Out! (Blue Note)


Este blog probablemente hubiera tomado el título de este disco si no hubiera existido ya una web con ese nombre, lo que me llevó a volver la vista hacia aquel estremecedor blues-gospel de Blind Willie Johnson que en cierto modo está en el origen de buena parte de la música que disfrutamos hoy. Así pues, esta es una entrada muy especial, ya que abre la lista de mi discoteca básica de jazz, y no con un disco cualquiera, sino con mi favorito, lo cual es una confesión con la que se puede decir que muestro mis cartas. Podría parecer una elección caprichosa, por qué no señalar alguno de los grandes revolucionarios de la historia de esta música: Charlie Parker, Ornette Coleman, o de los sospechosos habituales en las listas de álbumes clásicos: Kind of blue, A love supreme. Y sin embargo no lo es, ya que aunque no sea comparable en importancia o influencia a esas obras maestras, representa como ningún otro el ideal del espíritu que aspiro a encontrar en un disco de jazz.

Su estilo se inscribe en lo que podríamos calificar como post-bop avanzado propio de los 60 que tuvo su expresión más influyente en el segundo quinteto de Miles Davis, pero que además generó una impresionante serie de discos publicados en el sello Blue Note por un grupo de músicos aventureros cuyos caminos se entrecruzan en esas grabaciones. Quizás los más famosos de ese ramillete sean Out to lunch! de Eric Dolphy y Point of departure, del que ya he citado aquí como mi músico favorito: Andrew Hill. Pero hay sobre todo una trilogía a la que profeso una admiración singular: One step beyond, también de Jackie McLean, por supuesto este Destination out!, y Evolution de Gracham Moncur III.

McLean fue en su juventud uno más de los muchos imitadores de Charlie Parker, pero al contrario que la mayoría de ellos no se quedó atrapado para siempre en ese papel, sino que tras su paso por la banda de Charles Mingus supo evolucionar hacia nuevos horizontes. Su participación en Pithecanthropus erectus, esa obra adelantada a su tiempo del gran contrabajista, le marcaría profundamente. Let freedom ring fue su gran salto al vacío influenciado por Ornette Coleman y fascinado por el uso agresivo del registro sobreagudo, pero es en One step beyond donde alcanza la madurez de esa evolución.

Destination out! es su continuación y para mí la quintaesencia de ese estilo que mira hacia delante a la busqueda de nuevos caminos sin sucumbir a los excesos del free. El título es toda una declaración de intenciones, yendo más allá de los que juegan con el difícil equilibrio de moverse entre la tradición y la vanguardia, como aquel In 'n out de Joe Henderson, aquí la elección es clara, no pone el énfasis en el punto de partida sino en el destino y esa exclamación final en la sensacional portada diseñada por Larry Miller parece anunciarnos lo excitante del viaje que nos aguarda. Como en los otros dos discos de esa trilogía de ensueño del año 1963, coinciden aquí con McLean el vibrafonista Bobby Hutcherson y el trombonista Gracham Moncur III. Completan el quinteto Larry Ridley al contrabajo y Roy Haynes a la batería. De que se trata de una obra colectiva da fe el hecho de que Moncur firme hasta tres de las cuatro piezas del álbum.

Esoteric es el tema más arriesgado con sus constantes rupturas rítmicas, Kahlil the prophet (la única composición de McLean) posee una urgencia sin parangón con el típico sonido incisivo y casi desafinado del saxofonista, Riff raff es uno de esos blues sinuosos tan característicos del trombonista, pero mi favorita es la pieza que abría el disco, la sencilla balada Love and hate, exageradamente lenta y enigmática, pero de una pasmosa fluidez, en la que uno queda hechizado desde esas primeras notas del vibráfono por su emocionante belleza.


martes, 26 de octubre de 2010

Sun Ra - Sound of Joy (Delmark)


Extraído de mi artículo 18 de Delmark publicado en Tomajazz:
En 1956 la Arkestra de Sun Ra había debutado en el sello Transition con Jazz By Sun Ra (reeditado por Delmark como Sun Song). Un año después un segundo volumen queda sin publicar debido al colapso del sello, y no será hasta 1968 cuando vea la luz recuperado de los archivos por Delmark como Sound Of Joy
El Is A Sound Of Joy, con su pegadizo riff de saxo barítono, es el tema estrella de un disco enigmático, que parece situarse al margen de toda referencia temporal, dejando al oyente más descolocado cuánto más se avanza en su escucha.  
En él encontramos arreglos de bop próximos al sonido West Coast, de swing con ecos de las orquestas de Duke Ellington o Fletcher Henderson, y hasta dos temas vocales a cargo de Clyde Williams añadidos en la edición en CD, que parecen puros ejercicios de nostalgia, conviviendo con el uso esporádico de piano eléctrico, toda una innovación en 1957 que presagia los sonidos futuristas que estaban por llegar.
El is a sound of joy, con su riff infeccioso no desentonaría en la banda sonora de una película de David Lynch. Atención a la formación de esta primera época de la Arkestra (la fecha probable es hacia finales del 56), además del propio Sun Ra al piano, están Art Hoyle y Dave Young a las trompetas, seguramente Julian Priester al trombón, Pat Patrick al saxo alto y barítono, John Gilmore al tenor, Charles Davis al barítono, Victor Sproles al bajo, William Cochran a la batería y Jim Herndon a los timbales.
Otra versión no menos subyugante aparecía en Super sonic jazz, el primer álbum de Saturn (el sello propio de Ra), tomado de una sesión diferente grabada sobre la misma época. La formación es exactamente la misma, salvo que ahora sin la presencia del trombón y las trompetas. El disco se publicaría después en Impulse! y en CD en Evidence.

Y este mismo año el tema ha sido repescado por Mike Reed en su labor de indagación de la escena de Chicago de los 50 con su banda People Places & Things. Su fantástica versión está contenida en el CD Stories and negotiations (482 music), en el que ha contado con dos de los miembros de aquella Arkestra: Art Hoyle y Julian Priester.

Para interesados en una selección discográfica de Sun Ra recomiendo visitar The Temple.

lunes, 25 de octubre de 2010

John McNeil, Bill McHenry - Chill Morn He Climb Jenny (Sunnyside, 2010)

El trompetista John McNeil es uno de esos veteranos sin demasiada suerte, después de cuatro décadas en el negocio es casi un desconocido y sus numerosos registros para Steeplechase y Omnitone han pasado desapercibidos. Su asociación con el saxofonista Bill McHenry, al que conocemos bien ya que fue un habitual de la escena barcelonesa, es un proyecto con una misión, bucear en el jazz de los 50 para rescatar viejas perlas.

Siguiendo una línea neo-cool poco frecuentada en la actualidad, esta secuela de Rediscovery, grabada en esta ocasión en vivo, vuelve a reivindicar en especial al pianista Russ Freeman y al trompetista Wilbur Harden. El cuarteto adopta el modelo de la seminal banda sin piano de Gerry Mulligan y Chet Baker, con la que comparte el mismo aire relajado propio del cool, pero busca un tratamiento original y novedoso en cada tema con un enfoque bastante libre, a veces casi ornettiano. La sonoridad seca y cortante de McNeil encaja a la perfección con el saxofonismo poderoso pero contenido, de una engañosa simplicidad de McHenry. La recreación de estas gemas nos proporciona una escucha amena y muy agradable.

Uno de los platos fuertes del disco es este Aren't you glad you're you, el tema que Bing Crosby cantaba en la sensiblera película Las campanas de Santa María, y que llevó al terreno jazzístico el cuarteto de Gerry Mulligan y Chet Baker. Aquí tenemos el documento filmado de las mismas actuaciones en el Cornelia Street Cafe en las que se registró el disco. Joe Martin está al contrabajo y Jochen Rueckert a la batería y la banda concluye con unos compases del No blues de Miles Davis.

domingo, 24 de octubre de 2010

Tim Buckley - Dolphins

Aquí tenemos la voz angelical de Tim Buckley en la adorable versión de Dolphins de Fred Neil (el autor del entrañable éxito de Harry Nilsson Everybody's talkin), una demostración de que al final de su carrera y a pesar del cambio de sonido seguía conservando el mismo encanto. El tema se incluía en su penúltimo álbum Sefronia y la grabación de este show televisivo corresponde a 1974, un año antes de su absurda muerte cuando sólo tenía 28 años. Le acompañan Charlie Whitney (guitarra), Tim Hinkley (bajo) y Ian Wallace (batería).

sábado, 23 de octubre de 2010

Tim Buckley - Blue Afternoon (Straight)


Resulta casi imposible trazar un retrato de alguien como Tim Buckley, su corta carrera fue un mundo aparte. Tras debutar como un cantante folk al uso, pasó a inspirarse en el jazz modal del Kind of blue de Miles Davis en su obra maestra Happy sad, coqueteó con la vanguardia en Starsailor, y derivó hacia el funk hacia el final de sus días, lo que fue denostado por unos fans confundidos que creyeron ver una concesión comercial donde sólo existía la evolución imparable de un visionario. Algunos podrán tacharle de errático, pero su poco frecuente genialidad es evidente incluso en sus obras fallidas.

Blue afternoon fue su cuarto disco y el primero para el sello Straight de Frank Zappa y Herb Cohen. Grabado en 1969 y publicado al año siguiente, es casi una secuela de Happy sad, con el que comparte ese toque jazzy que da un sabor tan especial a sus melodías enraizadas en el folk, repitiendo en la mayoría de los temas parecida fórmula instrumental con el vibráfono de David Friedman, fruto de su admiración por Milt Jackson y su Modern Jazz Quartet, y la inspiradísima guitarra de Lee Underwood. Completan la banda John Miller al bajo, Jimmy Madison a la batería y Carter C.C. Collins en las congas.

Este es mi disco favorito de Buckley y en mi opinión merecería tener la misma fama (si no más) que un Astral weeks o un Five leaves left, pero como si pesara sobre él una maldición apenas estuvo disponible brevemente en CD antes de volver a un incomprensible limbo relacionado con la posesión de los derechos y sólo hace poco apareció en una edición en vinilo. La foto de portada es un reflejo de lo que encontramos en su interior, una atmósfera triste y melancólica que alterna remansos de serenidad con lamentos atormentados.

El disco contiene canciones de una rara belleza: Chase the blues awayThe river, o Blue melody están entre las joyas más sublimes de la discografía de Buckley, posiblemente solo comparables a Sing a song for you (Happy sad) o Song to the siren (Starsailor), pero nos quedamos con una de encanto más salvaje, la escalofriante The train, que cerraba el disco en un nuevo paralelismo con Gypsy woman, ese otro 'tour de force' que hacía lo propio en Happy sad. El cantante estira su rango vocal hasta límites insospechados sobre la estremecedora guitarra de Lee Underwood en una pieza de proporciones épicas.

jueves, 21 de octubre de 2010

David S. Ware - Onecept (Aum Fidelity, 2010)

Después de superar un transplante de riñón que le ha tenido algún tiempo inactivo, David S. Ware ya dio muestras evidentes de que estaba plenamente recuperado con el solo Saturnian.

Una vez disuelto aquel cuarteto con Matthew Shipp al piano que fue uno de los puntales del revival del free de los 90, para conmemorar sus 50 años de dedicación al saxo ha optado por un trío con el fiel William Parker y el percusionista Warren Smith (con los que junto con Joe Morris ya había grabado Shakti), y en contra de lo que es habitual, por una sesión completamente improvisada buscando la mayor espontaneidad posible. Además del saxo tenor, vuelve a usar el stritch y el saxello, dos variantes de saxo alto y soprano asociadas a Roland Kirk, que ya había probado en sus primeros discos y que amplían su rango sonoro dándole a veces un cierto aire oriental.

Ware es un seguidor del free al viejo estilo cuyo fervor enlaza con la espiritualidad de la última etapa de Coltrane. Con su saxofonismo torrencial, de sonoridad poderosa e incisiva pero controlada, y la asombrosa compenetración del trío, Onecept marca un nuevo hito en una carrera entregada a la música con devoción casi religiosa.

Podéis escuchar algunos extractos de Onecept en la web de Aum Fidelity. La compra del CD a través de dicha web da derecho a una descarga de dos bonus tracks. 

lunes, 18 de octubre de 2010

33 1/3 - Highway 61 Revisited

Comienza a publicarse en España la curiosa colección de libros de bolsillo 33 1/3, dedicada a discos selectos de la historia del rock. La lista completa de la serie en versión original, que asciende ya a más de 70 referencias, contiene grandes clásicos, discos de menor fama pero que se han ido convirtiendo con el tiempo en objeto de culto, e incluso elecciones menos obvias y rarezas casi desconocidas.

Esta edición en castellano a cargo de Discos Crudos se estrena con tres títulos, Exile on Main street de los Rolling Stones, Dootlite de los Pixies, y este Highway 61 Revisited de Bob Dylan, a los que seguirán próximamente los dedicados a The Kinks y Pink Floyd.

Si bien parece excesivo consagrar todo un libro (aunque sea un pequeño volumen de unas 170 páginas) a según qué discos, no es el caso de este hito crucial en la carrrera de Dylan, el que supuso la rotunda confirmación del giro hacia el rock eléctrico iniciado en Bringing it all back home y antesala de la incontestable obra maestra Blonde on blonde.

El autor, Mark Polizzotti, realiza un examen certero y bien documentado de esta piedra angular de la historia del rock, estudiada a través del material documental que se conserva de la época y de la propia investigación del autor mediante entrevistas realizadas a sus principales protagonistas. En una pequeña introducción se contextualiza su importancia, poniendo de relieve el carácter simbólico de la autopista 61, una carretera que atraviesa Estados Unidos de norte a sur, y que vendría a ser una metáfora del viaje musical de Dylan enlazando el folk, la tradición blanca, con el blues y las raíces de la música negra en lo que supondría una vuelta a la encarnación rockera de su juventud.

En lo estrictamente musical, le sigue un análisis pormenorizado tema a tema (incluyendo los que se quedaron por el camino), desde el famoso golpe de batería que abre su canción más emblemática, Like a rolling stone, hasta el sublime acompañamiento de Charlie McCoy en la versión definitiva de la épica Desolation row, para lo cual reconstruye las vicisitudes de cada sesión aportando luz sobre algunos aspectos oscuros de las siempre confusas circunstancias que rodearon a Dylan. Polizzotti hace hincapié en el protagonismo de la guitarra de Mike Bloomfield y el órgano de Al Kooper (éste último fruto de la casualidad) en el sonido del disco, así como el papel de Tom Wilson, que había sido afamado productor de discos de jazz, y del que fue su sustituto en las labores de producción antes de que el disco se completara, Bob Johnston.

El libro es además un exhaustivo y casi obsesivo estudio de todas las referencias culturales que se agolpan en la obra de Dylan, un acaparador de citas ajenas que pretende seguir la tradición de lugares comunes del blues y del country, y está salpicado de detalles de sus tormentosas relaciones con la prensa y con otros músicos, así como de algunos aspectos de su vida personal sobre los que se indaga tratando de establecer hipotéticas conexiones con la génesis de sus canciones. En definitiva, una amena y reveladora lectura sobre una de las piezas básicas no sólo de la obra de Dylan sino de la cultura del rock.

domingo, 17 de octubre de 2010

Jason Adasiewicz - Sun Rooms (Delmark, 2010)

No son muchos los practicantes del vibráfono en la actualidad, un instrumento que fue clave en el jazz más aventurero de los 60 de la mano de Bobby Hutcherson en discos tan emblemáticos como Out to lunch! de Eric Dolphy o Destination Out! de Jackie McLean. Un papel similar está adoptando Jason Adasiewicz en casi cada una de los bandas de la nueva generación de Chicago, aportando en todas ellas un colorido especial.

Después de dos discos en quinteto: Rolldown (482 music) y Varmint (Cuneiform), en este tercero a su nombre se presenta en el formato más íntimo de trío con Nate McBride y Mike Reed. Tres selectas versiones de Sun Ra, Duke Ellington y el oscuro Hassan Ibn Ali, redondean un medido programa de originales en el que sobresalen la monkiana Life y la preciosa balada Rose garden. Adasiewicz posee un sonido cálido al tiempo que enigmático que recuerda a Walt Dickerson. El trío funciona a la perfección logrando un swing vaporoso no exento de agresividad gracias sobre todo a la portentosa batería de Reed, otro activo organizador de grupos (Loose Assembly, People Places and Things) que se revela como un acompañante exquisito. Un disco cautivador.

Podéis escuchar Sun rooms en Spotify.

martes, 12 de octubre de 2010

Keefe Jackson - Seeing You See (Clean Feed, 2010)

Aunque no tan conocida como debiera, la fértil escena de Chicago es un hervidero en el que la generación post-Vandermark sigue produciendo excelentes frutos.

El saxofonista Keefe Jackson, un oriundo de Arkansas que ya nos sorprendió gratamente con Ready Everyday al frente de los Fast Citizens (un grupo cooperativo en el que el liderazgo va rotando en cada disco), se presenta en este caso en el hiperactivo sello portugués Clean Feed con un típico cuarteto sin piano con el trombonista Jeb Bishop y la rítmica de Jason Roebke y Nori Tanaka.

Excepto tres temas más contemplativos, uno de ellos con Jackson en el clarinete bajo, el resto nos ofrece un free-bop crudo y sin complicaciones, con un cierto toque bluesy sumamente atractivo y un Bishop especialmente inspirado que nos hace añorar su presencia en el Vandermark 5. If you were, de precioso arranque que recuerda a Fred Anderson, la ornettiana Put your finger on it, y la arrolladora Turns to everything son algunas de los piezas más destacadas de un disco plenamente disfrutable.

lunes, 11 de octubre de 2010

Michael Formanek - The Rub And Spare Change (ECM, 2010)

Desde el solo Am I bothering you? han pasado 12 años hasta la publicación de un nuevo disco como líder del contrabajista Michael Formanek. Dedicado fundamentalmente a la enseñanza, ha mantenido activa una banda en la escena local de Baltimore, pero para su regreso ha reunido a un cuarteto neoyorquino con el saxofonista Tim Berne, un estrecho colaborador, y dos de los músicos más creativos y solicitados del momento, el pianista Craig Taborn y el batería Gerard Cleaver.

Formanek es un todoterreno cuyas composiciones densas y complejas parecen a priori en las antípodas del tópico sonido gélido y espacioso asociado a ECM. Su música, un perfecto equilibrio entre composición e improvisación, está plagada de giros rítmicos y melódicos, y lejos de basarse en la típica sucesión de solos, exige la interacción permanente del grupo. Desde el arranque de Twenty three neo, construido en torno a un hipnótico ostinato de piano, hasta el cierre de Too big to fail, con un Taborn torrencial, el enciclopédico pianista se convierte en la pieza clave de uno de esos discos esquivos que te absorben sin dejarse atrapar fácilmente, pero que te van dando nuevas satisfacciones en cada escucha.

domingo, 10 de octubre de 2010

Solomon Burke R.I.P.

Nos llega la noticia del fallecimiento del cantante y predicador Solomon Burke, que se habría producido hoy mismo en un vuelo en el que se dirigía a Amsterdam. Allí iba a celebrar un concierto con el grupo local De Dijk, con el que acababa de publicar el disco Hold on tight.

Uno de los grandes del soul, no alcanzó la fama de Otis Redding o James Brown a pesar de que en los 60 consiguió con Atlantic éxitos del calibre de Cry to me o Everybody needs somebody to love, ambos versionados después por los Rolling Stones.

Como tantas viejas glorias que permanecen olvidadas durante décadas, finalmente en el 2002 le llegó la hora de su retorno triunfal con Don't give up on me, un maravilloso tema de Dan Penn que encabezaba una colección de canciones firmadas por estrellas tan rutilantes como Bob Dylan, Van Morrison, Elvis Costello o Tom Waits, y que fue una de las primeras ocasiones en que pudimos comprobar el talento de Joe Henry como productor. Allí se incluía también este None of us are free, con el acompañamiento vocal de los Blind Boys of Alabama.

sábado, 9 de octubre de 2010

Bob Gordon - Meet Mr. Gordon (Pacific Jazz)


El prometedor saxo barítono Bob Gordon perdió la vida en un accidente de tráfico en 1955 mientras se dirigía a San Diego para tocar en un concierto con la banda de Pete Rugolo. Sólo tenía 27 años, pero en su corta carrera había sido uno de los músicos más solicitados en los estudios de grabación. Jazz Inmortal, del también malogrado trompetista Clifford Brown, Arranged/Played/Composed de Jack Montrose, o Zounds, con el octeto de Lennie Niehaus, son algunas de las joyas de su intensa discografía como sideman.

Aquí lo tenemos como líder al frente de un quinteto con Jack Montrose al saxo tenor, Paul Moer al piano, Joe Mondragon al contrabajo y William Schneider a la batería en un LP de 10 pulgadas de Pacific Jazz: Meet Mr. Gordon. La grabación tuvo lugar en 1954, la foto de portada corresponde a William Claxton, el fotógrafo por excelencia de la escena West Coast, y posteriormente esta sesión formaría parte del LP Arranged by Montrose (no confundir con el antes citado Arranged/Played/Composed, publicado por el sello Atlantic).

En este formato reducido característico de la época se llegaban a incluir como es el caso hasta 4 temas por cara para un total de poco más de 20 minutos de música, lo que obligaba a realizar tomas sobrias y directas, que rara vez alcanzaban los tres minutos de duración. En esos menesteres era un maestro Jack Montrose, arreglista y compositor de casi todo el material, y uno de los más destacados artífices de ese maravilloso cool jazz que se practicó en la costa Oeste. Love is here to stay de George Gershwin es un prodigio de concisión: exposición del tema con un arreglo de asombrosa modernidad, rueda de solos con un swing endiablado y vuelta al tema para cerrar, todo en dos minutos y veinte segundos. Sirva el ejemplo de elogio de la brevedad.

viernes, 8 de octubre de 2010

Lizz Wright - Stop

Buena parte del secreto del éxito de Lizz Wright está en la exquisita selección del material que reinterpreta llevándolo a su estilo suave y sedoso. Un buen ejemplo es esta versión del tema de Joe Henry Stop que se incluía en su segundo disco Dreaming wide awake. Allí contaba con la producción de Craig Street, el mismo de aquel Scar que encumbró a Henry. En este directo podemos apreciar su cálida y sugerente voz, en la mejor tradición de voces profundas y oscuras a lo Nina Simone.

jueves, 7 de octubre de 2010

Lizz Wright - Fellowship (Verve, 2010)

En los tiempos que vivimos, en los que las fronteras entre las cantantes de jazz y pop se han difuminado hasta casi desaparecer, con su portentosa voz y el soul que impregna sus interpretaciones, Lizz Wright parte con ventaja sobre sus rivales en esta liga.
Después de un primer disco neo-soul, para los dos siguientes se asoció con Craig Street (el productor responsable del giro de Cassandra Wilson hacia el pop sofisticado en los 90), un acierto con el que perfiló su delicioso estilo mezcla de r&b y folk.

Con sus antecedentes familiares, era cuestión de tiempo que dedicara un disco al gospel. Su revisión de algunos clásicos del género respeta sus elementos característicos: los coros, las palmadas, el piano de sabor añejo. Pero no todo es fervor religioso, también hay versiones en la línea de The orchard, como la irreconocible Fellowship de Me'Shell Ndegeocello, la tremenda (I've got to use my) Imagination de Gladys Knight, la sensual Feed the light de la cantante indie Joan Wasser (Joan as police woman), o un In from the storm de Jimi Hendrix con aires de country-blues. Puede que no sea su disco más redondo, pero ¿cómo no caer rendidos ante los encantos de esta nueva diosa de la música negra?

Podéis escuchar Fellowship en Spotify.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Nola Darling, el primer Spike Lee


Por muchas y variadas razones Spike Lee es uno de mis cineastas favoritos. Dejando a un lado las indiscutibles Do the right thing y Malcolm X, mis preferencias se decantan por tres películas en las que su pulso narrativo alcanza momentos mágicos: el retrato del mundo de la droga Clockers, la historia en torno al baloncesto He got game (Una mala jugada), que pasó casi desapercibida en España, y la magistral 25th hour (La última noche), una cinta cuyas secuencias finales pasarán a los anales de la historia del cine.

En su deslumbrante debut, Nola Darling (título español de She's gotta have it), rodada en 1985 y estrenada el año siguiente, Spike Lee contaba con un notable desparpajo y en tono de comedia las andanzas amorosas de una joven negra que se resiste a comprometerse con alguno de sus tres amantes de personalidades completamente diferentes (uno de ellos interpretado por el propio Lee), una mirada centrada en la mujer, su afán de independencia y el papel de la liberación sexual en la puesta en cuestión de los roles tradicionales.

Se trata de una modesta producción rodada en blanco y negro (salvo una escena saturada de colores chillones) que remite por el tratamiento de las escenas sexuales a otra ópera prima: Who's that knocking at my door de Martin Scorsese, y que se inscribe, junto a la entonces reciente Extraños en el paraíso de Jim Jarmusch, en el renacer del cine independiente americano, participando todas ellas de la misma frescura y atrevimiento formal. La película es también un retrato de Brooklyn (se abre con la imagen de un cartel que aboga por su separación de los Estados Unidos), en el que los personajes ejercen de narradores y aportan sus puntos de vista hablando a la cámara como si se tratara de un documental (un recurso que recuerda a Woody Allen).

Uno de los elementos por los que me encanta el cine de Spike Lee es por sus espléndidas bandas sonoras, en las que naturalmente siempre ha estado muy representada la música negra, desde el jazz al hip-hop. Su colaborador más frecuente ha sido el trompetista de jazz Terence Blanchard, un músico capaz de firmar partituras soberbias fuera de los límites del género, como la que compuso para La última noche.

Sin embargo, para sus cuatro primeras películas, Spike echó mano de su padre, Bill Lee, un contrabajista de jazz que aparecía en numerosas grabaciones de folk-rock, incluyendo algunas tan míticas como el Bringing it all back home de Bob Dylan (en el clásico It's all over now, Baby Blue era el único acompañante del cantante). Éste reclutó para Nola Darling a contrastados músicos de jazz: Virgil Jones a la trompeta, Harold Vick a los saxos, Cedar Walton y Stanley Cowell al piano, Joe Chambers y Kenny Washington a la batería, y Ronnie Dyson como cantante en un tema. Con ellos firma un trabajo más que correcto que sin grandes alardes resulta plenamente efectivo, proporcionando la atmósfera adecuada a cada momento de la película y aportándole sobre todo un marcado tono melancólico.

lunes, 4 de octubre de 2010

Harris Eisenstadt - Woodblock Prints (NoBusiness, 2010)

¿Puede convertirse un disco aparecido en un desconocido sello lituano y en una edición en vinilo limitada a 300 copias en la revelación del año? En estos curiosos tiempos que vivimos el boca a boca va camino de colocarlo en todas las quinielas.

El batería canadiense Harris Eisenstadt es ante todo un compositor excepcional y extremadamente activo al que le venía siguiendo la pista desde el estupendo The soul and gone (482 music), y que el pasado año tuvo una gran acogida con Canada day (Clean feed), a cargo de su quinteto.

Sin embargo, lo que ha parido aquí no se parece a nada conocido, ni siquiera a sus discos anteriores. La banda es un noneto con una infrecuente combinación de vientos: clarinete, saxo alto, fagot, trombón, tuba y corno francés, más guitarra, contrabajo y batería, con la que nos ofrece un jazz camerístico que parece una versión ultra-cool de la música de Henry Threadgill. Desde la primera escucha nos invade la sensación de estar ante algo asombroso, de ser testigos de una creación imperecedera. Los momentos mágicos se suceden, el emocionante The floating world, el majestuoso Hokusai, o el melancólico Andrew Hill, un tributo a mi músico favorito. Un disco escalofriante.

domingo, 3 de octubre de 2010

Pee Wee Crayton - Things I Used To Do (Vanguard)


Por caprichos de la historia casi olvidado, Pee Wee Crayton fue uno de los grandes de la guitarra eléctrica de blues. Nacido en Rockdale, Texas, pronto emigraría a California, donde se decantó por el instrumento que empezaba a sustituir al saxo en la primacía del r&b de la mano de su primera gran estrella, T-Bone Walker, con el que aprendió a tocar. Otras influencias en su período de formación fueron los Three Blazers, la banda en la que militaba el pianista y cantante Charles Brown, y el trío de Nat King Cole, que por entonces contaba como guitarrista con John Collins, del que también recibió lecciones.

A finales de los 40 grabó las piezas básicas de su carrera para Modern, el mítico sello de los hermanos Bihari, recopiladas por Ace en los dos volúmenes de The Modern Legacy. En ellas se especializa en instrumentales con los que obtiene un gran éxito, a veces relajados en el modelo de Walker como Blues after hours, otros fabulosos ejemplos de jumpin' blues como Texas hop, acompañado por el saxo de Maxwell Davis. Convertido en una estrella, acompañó a Walker en giras presentadas como batallas de guitarras, emulando las dotes para el espectáculo de éste con verdaderos números circenses. La banda de Dave Bartholomew, la de los grandes éxitos de Fats Domino, le acompañó en sus grabaciones de mediados de los 50 para Imperial, también excelentes, y que se pueden encontrar en un CD de la serie Capitol Blues Collection bajo el título Pee Wee's Blues: The Complete Aladdin & Imperial Recordings. Y una anécdota, cuenta la leyenda que por su banda pasó un saxofonista al que despidió por lo raro que tocaba, un tal Ornette Coleman.

Después de unos años de oscuridad, en 1970 grabó en el sello Vanguard el que fue su primer LP Things I used to do, una auténtica joya en la que podemos gozar de algunos de sus solos más incendiarios. En la foto de portada de Jim Marshall lo vemos con su legendaria Fender Stratocaster roja, un modelo de guitarra que parece que fue el primero en estrenar en 1954 para sus sesiones de Imperial. Le acompañan Lloyd Rowe a la guitarra rítmica, Larry Nash al piano, Ben Brown al contrabajo, y Robert L. Dupree a la batería. El clásico de Guitar Slim que le da título es uno de los grandes momentos del álbum, pero otro que no necesita presentación es Let the good times roll, el tema que Earl King grabó para Imperial en 1960 en dos partes bajo el título Come on, y que versionó entre otros Jimi Hendrix en su magistral Electric Ladyland.

viernes, 1 de octubre de 2010

John Escreet - Don't Fight The Inevitable (Mythology, 2010)

Si decía hace poco que no encontraba demasiados pianistas jóvenes influenciados por Jason Moran, desde las primeras notas de este disco podemos apreciar que estamos ante un caso flagrante que desmiente esa apreciación.

Se trata de la segunda obra del joven músico británico, que ha repetido la misma formación que en su debut Consequences (Posi-tone): su mentor, el ya contrastado saxofonista David Binney, el emergente y deslumbrante trompetista Ambrose Akinmusire (flamante fichaje de Blue Note), el contrabajista Matt Brewer y el único cambio en la batería, ocupada por el ubicuo Nasheet Waits.

Excepto una versión de Charlie in the Parker de Muhal Richard Abrams, en el resto del disco se revela como un ambicioso compositor. Sus temas intrigantes y laberínticos nos recuerdan a Andrew Hill, si bien en algunos pasajes su escritura se torna más free y aparece su vena tayloriana, mientras que Binney le aporta el toque de modernidad por el uso esporádico de electrónica, que a veces resulta algo irritante. Un estimulante disco de un nuevo nombre al que habrá que seguir con atención.